lunes, 10 de octubre de 2011

UNA NUEVA SITUACIÓN EN EUZKADI


Las heridas causadas por el terrorismo etarra están aún muy vivas en las familias de sus víctimas, que todavía precisan muchas atenciones y solidaridad. Ningún acto de justicia es capaz de borrar el dolor de ausencias causadas por la violencia brutal de un atentado que nada puede justificar. Pero hay un hecho político nuevo que ha cambiado la situación en Euzkadi, el movimiento abertzale ha dejado de justificar la violencia y se está creando una situación nueva, un estado de ánimo del que ha desaparecido el temor a ser asesinado por la espalda y la gente respira mejor y no quiere volver al pasado. La gente, en general, considera un gran logro que las diferencias políticas puedan ventilarse políticamente por medios democráticos. La vida sigue y es mejor así. Esto, repito crea una situación nueva en la que lo que está faltando es un hecho formal: que ETA declare su autodisolución. Fue el instrumento del terrorismo y su persistencia es sentida como algo que deja en pie la continuación de la amenaza, un elemento de inseguridad que pone en riesgo la paz recobrada.

El camino por el que se ha alcanzado esta nueva situación de hecho que Euzkadi comienza a gozar ha sido muy complejo. Los aparatos de seguridad del Estado y de la Autoridad vasca, que durante mucho tiempo no pudieron contrarrestar los efectos del terrorismo por fin, con ayuda internacional han conseguido acorralar a ETA. Paralelamente se ha producido una evolución en los elementos abertzales que tomaron ese siniestro camino y a quienes sin participar directamente en él lo miraban con simpatía ---hasta pudieron considerarlo como un mal necesario--- se han convencido de su ineficacia. El terrorismo es un medio que no justifica ninguna causa, ningún objetivo político y que además resulta inútil y contraproducente. Esta realidad ha ido haciéndose evidente y ha generado dentro de ETA una evolución de la que hay que felicitarse que ha ido dejando cada vez más aislados a quienes no han aprendido nada de su propia y negativa experiencia.

Y como el sentimiento abertzale es una realidad, en cuanto este se ha alejado de la violencia y expresado en el terreno democrático, como ha sucedido en las últimas elecciones , ha obtenido éxitos electorales importantes. Yo diría que incluso mayores de los que correspondían a su fuerza real y por el añadido que esta ha logrado de ciudadanos que han mostrado así su desagrado por los obstáculos opuestos a la legalización de las candidaturas.

En la evolución del abertzalismo desde el terrorismo hasta la democracia hay personas –entre ellas se ha distinguido Otegi- que han liderado el cambio . Por su pasado, tienen procesos pendientes. ¿Es inteligente, acumular sobre ellos ahora, largas condenas de prisión, cuando el hecho de haber encabezado el cambio hace de sus personas los interlocutores más preparados para el diálogo democrático?.

Las circunstancias han hecho de ellos los líderes del movimiento abertzale hacia la democracia. ¿No contribuye el negarse a tener en cuenta esta realidad a darles una aureola de mártires que puede aumentar sus votos en las próximas elecciones?. El mismo lehendakari Patxi López ha sugerido esta posibilidad.

En cualquier territorio español, que no sea la misma Euzkadi, quizá los ciudadanos que han sufrido de una u otra manera el terrorismo etarra, prefieran el castigo de la justicia. En Euzkadi, en tierra vasca el sentimiento dominante es este: hay que consolidar la nueva situación de paz, de normalidad democrática que hemos alcanzado y garantizar el fin del terrorismo. Y eso exige el diálogo democrático entre todos, poniendo fin a las exclusiones. Y penas de cárcel de este tipo, a estas alturas dan pretextos a los que se resisten a declarar disuelta ETA.

La Política con P mayúscula, está para algo. Precisamente para cerrar definitivamente situaciones como las que Euzkadi ha sufrido hasta el momento actual. No se trata de venganza, de aplastar a un enemigo. Se trata de pacificar, de devolver la normalidad democrática a un pueblo.

Estoy seguro que mi camarada Jáuregui y muchos otras víctimas hubieran pensado así.

El Siglo, 10-10-11

Punto de vista