miércoles, 26 de diciembre de 2012

ALTERNATIVAS SINDICALES ANTE LA CRISIS Y EL CONVENIO DE LA INDUSTRIA QUÍMICA


Joaquim González Muntadas
Secretario General de FITEQA CCOO

La firma del AENC por UGT y CCOO representó la expresión más clara del compromiso sindical que sitúa la defensa del empleo como prioridad, y a éste como eje principal de la acción sindical de ambas Confederaciones, que sirva para afrontar los cambios que se están produciendo en las empresas y en los sectores productivos, unos provocados por la crisis y otros agravados por las retrógradas Leyes del Trabajo aprobadas por el gobierno del PP.

El AENC II ha sido una apuesta clara y constructiva del sindicalismo español que no ha tenido  correspondencia  por la parte del Gobierno ni por demasiados sectores empresariales. Por parte del Gobierno, a los pocos días de su firma, se aprueba una reforma laboral que introduce recorte de derechos, discrecionalidad por el desequilibrio provocado por el poder concedido a una de las partes, y por parte de algunas patronales, desprecian el diálogo y extreman la peor lectura de la reforma laboral. Todo ello ha significado una grave agresión a las bases construidas durante largo tiempo por la negociación colectiva mediante numerosos convenios hoy bloqueados.

Constructivas son, una vez más, las iniciativas contenidas en las "Propuestas sindicales para promover el crecimiento, el empleo y la cohesión social, ante la crisis de la economía española", presentadas el pasado 21 de diciembre por Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez con las que  se reclama la recuperación de algo que Gobierno del PP ha venido despreciando de forma reiterada, el Diálogo Social con mayúsculas, como forma de afrontar la crítica situación que atraviesa la sociedad española y para salir de la crisis con menos costes y con unos cimientos más sólidos que los pasados.

Recuperar el Diálogo Social significa también desbloquear los cientos de convenios colectivos sin resolver durante meses o incluso años. Recuperar el Diálogo Social, como reclaman las propuestas presentadas por los Secretarios Generales de CCOO y UGT el pasado viernes 21 de diciembre, es hacer de la negociación colectiva el instrumento eficaz y equilibrado que regule las relaciones laborales, tan deterioradas por la Reforma Laboral.

En la misma dirección, el mismo día 21 de diciembre se ha firmado un Principio de Acuerdo del Convenio General de la Industria Química para 2013 y 2014 (XVII CGIQ) que desarrolla algunos aspectos de la articulación entre empresa y sector,  como son: la aplicación de los acuerdos salariales del AENC II en el periodo 2012-2014. la prolongación de la ultraactividad hasta 24 meses, diversas fórmulas para los contratos de teletrabajo, formación y aprendizaje, reforzamiento de la mediación y el arbitraje y una reformulación de la cláusula de inaplicación del convenio colectivo que amortigua el actual Art 83 del Estatuto de los Trabajadores. Estos son algunos aspectos del contenido del  Principio de Acuerdo del CGIQ 2013 y 2014,  que aspiran a reafirmar la importancia que tienen hoy los convenios colectivos para mantener la cobertura de la negociación colectiva a la mayoría de los trabajadores y trabajadoras de este país y parar en seco la peligrosa tendencia de que cada día haya más personas sin convenio colectivo.

El sector químico ha hecho del Convenio General de la Industria Química (CGIQ) la principal fuente de regulación de sus relaciones industriales y laborales durante los más de treinta años de su historia para la gran mayoría de las empresas en todos sus sectores (farmacia, petroquímica, plástico, caucho, química orgánica, etc.), tanto para los grandes grupos multinacionales como para las pequeñas empresas, tanto para aquellas empresas y sectores intensivos en capital como para los intensivos en mano de obra. Un convenio de ámbito estatal que apuesta por ser una herramienta útil y eficaz en la mejora del empleo y las condiciones de trabajo, los derechos laborales y sindicales, y también en la mejora de la competitividad de las empresas, que por ello y para ello impulsa la intervención sindical activa en la formación permanente, la seguridad y medio ambiente y las políticas de igualdad. Es precisamente el interés mutuo patronal y sindical por mantener y reforzar el convenio colectivo lo que explica el intento de renovar el convenio colectivo en el mes de enero para evitar el  debilitamiento de una negociación dilatada.
  
Por todo ello hay que saludar la recuperada unidad sindical con la adhesión de FITAG UGT, también el día 21 de diciembre, al convenio vigente, corrigiendo así su posición de hace dos años (contraria al acuerdo) y el Principio de Acuerdo para 2013 y 2014, que por su contenido refuerza y reafirma que el AENC II sigue vivo, que el Diálogo Social es de interés tanto sindical como empresarial, y a la vez la única vía eficaz para hacer frente a la crisis. Como se reitera en las "Propuestas sindicales para promover el crecimiento, el empleo y la cohesión social, ante la crisis de la economía española", estas propuestas, junto con la necesaria movilización social y sindical, y su explicación en los centros de trabajo, deberían ser una prioridad para CC.OO y UGT.

jueves, 20 de diciembre de 2012

POLÍTICA INDUSTRIAL, ¿dónde está la innovación?


Joaquim González Muntadas
Secretario General de FITEQA CCOO


A la pregunta de dónde está la innovación, esa innovación tan necesaria y reclamada por todos y en todos los ámbitos de debate y opinión, que tanto tiempo ha estado ausente  en las prioridades de nuestra realidad económica e industrial, se puede responder que cuando nuestra realidad política y social se movía sobre unas bases más alegres y divertidas que la triste y gris realidad actual, donde afloran con toda su crudeza nuestros déficits, ya entonces era ignorada.

Al hablar de innovación me viene a la memoria un hecho que presencié hace algunos años con ocasión del homenaje a un trabajador por su jubilación en una empresa química de Tarragona. Con él, sus compañeros y la dirección de la empresa querían expresarle un reconocimiento especial, por lo que tanto la dirección como la representación de los trabajadores solicitaron, y le fue concedida, la Medalla al Trabajo de la Generalitat de Catalunya, que le entregó el Molt Honorable Jordi Pujol.

En su discurso, y después de unas emocionadas palabras de agradecimiento, mi compañero se  dirigió a los máximos responsables de la dirección de su empresa y les dijo "Sepan ustedes, queridos amigos, que durante cuarenta años han tenido mis manos, pero habrían tenido también mi cerebro, si me lo hubieran pedido, por el mismo precio".  Creo que ha sido la crítica más feroz de un trabajador  y la definición más cruda que he oído de una empresa por antigua donde es muy previsible que de ella salga poca o ninguna  innovación.

Deberían quedar muy lejos aquellos tiempos en que las empresas se inspiraban en la conocida queja de Henry Ford cuando dijo: "Cada vez que pido un par de brazos, me vienen con un cerebro", porque la persona se consideraba un apéndice de la máquina. Y  muy lejos quedan ya aquellos tiempos en los que la innovación y las fuentes del conocimiento de las empresas industriales se encontraban en el apoyo de un inventor externo e independiente, porque los conocimientos técnicos eran fáciles de encontrar, copiar y aplicar, y esencialmente porque su organización taylorista del trabajo era rígida, repetitiva y sin iniciativa. Así funcionaba mayoritariamente la empresa nacida de la revolución industrial, algo muy distinto a la realidad actual, donde la innovación por lo general es más el resultado de un proceso interno de transformación de los conocimientos existentes en la empresa.

Ante la grave crisis que padecemos hoy,  todos los programas, iniciativas, plataformas o informes, reconocen la necesidad de impulsar la industria como vía de salida de un modelo de crecimiento sustentado por una economía de bajo valor añadido y empleo poco calificado, que está agotado. Todos reiteramos insistentemente que la economía tiene la urgente necesidad de impulsar la mejora competitiva de nuestra industria, para lo cual necesita una apuesta fuerte y decidida por la innovación de cuyo éxito dependerá nuestra capacidad de competir en los mercados y con ello salir, o no, de la actual situación.

A pesar de la insistente retórica sobre la necesidad de impulsar, apoyar y extender la innovación, la realidad es que la mayoría de nuestras empresas siguen padeciendo bajos niveles de innovación, donde la mayoría no va más allá de concentrar sus esfuerzos en reducir costes -por la vía de reducir plantillas o contratar servicios externos- que naturalmente pueden mejorar los resultados económicos, pero al mismo tiempo, cuando el mercado está estancado y la competencia es solo por precios, en no pocas ocasiones se acaba creando un verdadero círculo vicioso que obliga a una espiral de constante deterioro de las condiciones de trabajo y a la vez de destrucción de empleo y, con ello, de debilitamiento del proyecto mismo de la empresa.

La innovación que precisamos potenciar y extender con todo los medios, públicos y privados, es la innovación centrada en explorar mercados y en comprender las necesidades y los problemas de los clientes, la de crear nuevos productos y servicios, esa innovación que conlleva una nueva concepción del trabajo cooperativo y con la participación de los trabajadores. La innovación que precisamos  es la que surge de una nueva organización del trabajo capaz de convertirse en un ámbito de generación de valor, reflexión, diseño y aprendizaje individual y colectivo. La innovación que surge de unas relaciones laborales no autoritarias, donde se reconoce el esfuerzo individual y colectivo, porque permite desarrollar la innovación de los productos y procesos en los que interviene cada trabajador más allá de la posición que ocupa en el proceso productivo.

En resumen, cuando se motiva y se reconoce que además de las manos, lo más importante es el cerebro de todas y cada una de las personas que conforman la empresa, y por extensión, el lugar de trabajo se convierte en el ámbito más importante para la formación y la innovación, se entiende que los recursos humanos son un bien a cuidar, por no decir a mimar, ya que por mucha crisis y desempleo que soportemos, las personas son el recurso principal de una empresa y de un país y el lugar de donde saldrá gran parte de la innovación que todos reclamamos, porque la mayoría de la organizaciones y empresas tienen el conocimiento en el interior, y el mérito de sus gestores está en encontrarlo, porque ahí se encuentra mucha de la innovación que están buscando.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

NO HAY EXCUSAS PARA LOS 137 MUERTOS EN UNA FÁBRICA TEXTIL DE BENGLADESH


Joaquim González Muntadas
Secretario General de FITEQA CCOO.



Al conocer el 25 de noviembre las noticias del terrible incendio en la fábrica textil Tazreen Fashion de Bangladesh que causó 137 muertos, me asaltó, junto a los sentimientos de dolor, indignación y solidaridad, una preocupación. La misma que seguro han tenido las trabajadoras y trabajadores de las empresas españolas del textil, la confección y el calzado, y que espero de verdad que hayan tenido también los accionistas y directivos de las empresas españolas con proveedores en ese país. Incluso sería muy saludable que los consumidores, los compradores de las marcas de moda se hicieran la misma pregunta: ¿Se estarían fabricando en condiciones infrahumanas en esta empresa de Bangladesh algunas de las prendas de ropa que llevan nuestras etiquetas, de la ropa que nos hemos puesto o nos vamos a poner mañana? Y, si fuera así, ¿tendríamos que considerarnos responsables, por activa o por pasiva, de tan terrible suceso? 

Tras la comprobación, se ha aclarado que las empresas españolas del sector no tenían a esta empresa como proveedora, y es una buena noticia. De la misma forma es muy mala noticia que importantes marcas líderes mundiales se proveyeran de una empresa que no garantizaba el más mínimo derecho a la seguridad del trabajo y con ello de los mínimos derechos laborales.

Estos 137 muertos en Bangladesh --unidos a los causados por los incendios del pasado mes de septiembre en Pakistán, en Ali Enterprise, fábrica del textil de Karachi, donde fallecieron 290 personas y que producía también para marcas multinacionales, como los 25 muertos en Golden Shoes, fábrica de calzado de Lahore-- constituyen no sólo un drama para los trabajadores y las familias directamente afectados, sino una terrible señal de alarma para el mundo empresarial, las instituciones y organismos internacionales, la sociedad entera. Como insistentemente se reclama desde el movimiento sindical, debemos asumir que el remedio pasa necesariamente por la globalización de todos los derechos laborales en el mundo.

La Federación Sindical Internacional, IndustriALL Global Union, exige la inmediata investigación de las causas del incendio de la fábrica textil Tazreen Fashion de Bangladesh, para que todas las partes implicadas, incluidas las potentes multinacionales que fabrican allí sus prendas, asuman su responsabilidad. Y para ello hay que empezar por las responsabilidades criminales que comportan las nulas medidas de seguridad en los edificios y en el trabajo, y seguir con las indemnizaciones a las familias de las víctimas, de los heridos y de los trabajadores que perdieron su empleo en el incendio. 

Y que asuman la urgente necesidad de activar ya, un plan de emergencia de prevención y seguridad de las fábricas para que no se vuelvan a producir catástrofes como consecuencia de instalaciones eléctricas en constante riesgo, sin escaleras de incendios, sin salidas de emergencia, con ventanas con rejas, convirtiendo las fábricas donde trabajan miles de personas en auténticas ratoneras de muerte segura.

No existe excusa ni coartada para los cerca de ochocientos muertos por incendio en empresas textiles en Bangladesh en los últimos cinco años. No es una catástrofe natural, sino la consecuencia de la avaricia, la desidia y la mala gestión empresarial, porque hay instrumentos para evitarlo: auditorías, inspecciones, peritajes y cooperación y colaboración con los sindicatos locales.

Llevar el control de cientos o de miles de proveedores a miles de kilómetros de la sede central de la multinacional, esté en EE.UU o Europa, no es ni fácil ni barato, pero colocar, como se está haciendo, en el puerto de Chittagong prendas por uno o dos euros de coste de fabricación, debería hacernos intuir que es posible que las empresas pueden asumir el coste de garantizar que las personas que fabrican sus prendas no estén en régimen de esclavitud, aunque las leyes locales se lo faciliten y los corruptos gobernantes y empresarios sin escrúpulos de ese país lo promuevan. 

No hay excusa para Wallmart, Carrefour, C&A, Casino, International Direct Group Inc, importantes y famosas marcas para las que estaban trabajando los 137 muertos y cientos de heridos. Como no habría excusa ni explicación para ninguna empresa de la moda española si hubiera estado en esta indeseable lista, por muchos esfuerzos que estuvieran haciendo, como así es, para mejorar y avanzar día a día en el control de las condiciones de trabajo y el respeto de los derechos laborales de sus proveedores.

Y ahí está. Ahí debe estar con toda su fuerza, el compromiso del sindicalismo internacional y de las organizaciones sindicales y de los trabajadores y trabajadoras de los países y las empresas multinacionales españolas para exigir el trabajo decente y para intervenir en su verificación, en toda su cadena de producción, en todas sus filiales, proveedoras, contratas y subcontratas. Aunque estén a miles de kilómetros de la sede de la multinacional y aunque los trabajadores y trabajadoras de esas empresas de su cadena de producción no lleven en su ropa de trabajo el logotipo de la multinacional. Ahí está el empeño sindical diario y constante por el trabajo digno en el mundo, ahí está también una respuesta clara a aquellos que nada inocentemente se preguntan ¿para qué sirven los sindicatos?: para combatir la injusticia y organizar la solidaridad.

jueves, 29 de noviembre de 2012

ARTUR MAS O CUANDO LA OPORTUNIDAD ERA OPORTUNISMO


Joaquim González Muntadas
Secretario General de FITEQA CCOO.



En la gestión del liderazgo existe una máxima: en el ámbito de dirección de empresas o en la política, hay un alto riesgo de embriagarse de los honores que se reciben por el cargo que se ocupa. Para ilustrarla, se recurre a la fábula que cuenta del asno que creía que el incienso quemado ante la estatua de la diosa y que portaba en su lomo, se destinaba a sí mismo. 

Algo parecido le ha podido suceder a Artur Mas al leer el sentido de la manifestación del 11 de septiembre, que provocó su decisión de disolver el Parlament, para convocar nuevas elecciones políticas, las más ‘trascendentales en 300 años’, se dijo. Artur Mas se creyó su propia escenografía: "no voy a la manifestación, pero estaré en espíritu. Y luego recibiré en el Palau a los convocantes para recoger el testigo y el mandato del pueblo catalán hacia mi persona, para dirigirlo a la independencia”. Por lo que reflejan los resultados del 25 de noviembre, parece que este no era el mandato, o al menos no era el elegido, como sin duda malinterpretó de las voces del 11 de septiembre.

También equivocó el análisis del seguimiento de la huelga general y, más en concreto, la voz de las también inmensas manifestaciones del 14 de Noviembre vividas en las plazas y calles de Catalunya. Se equivocó porque pensó que el incienso que transportaban los manifestantes era para su proyecto, cuando precisamente él era uno de los principales destinatarios de la protesta y de la indignación de las gentes. Se equivocó porque intentó presentar la protesta contra los recortes, como la expresión de la clase trabajadora y popular para su objetivo de un "estado propio". 

Se equivocó porque quiso hacernos creer que la crítica de los trabajadores y trabajadoras de Catalunya a la política económica y social, por injusta e ineficiente, que día a día se expresa ante los recortes de los servicios esenciales era, en realidad, una crítica sólo al gobierno del PP de Madrid. Y quiso hacernos ver que la solución estaba en cortar amarras con España como si las políticas las definiera, como el vino, la denominación de origen, y no la ideología, la derecha o la izquierda. 

Se equivocó --y es mucha equivocación-- al pensar que si los recortes los hacía él en nombre del nacionalismo, se entenderían mejor y dolerían menos, porque eran para el bien del país, como hace el buen padre con sus hijos cuando les hace llorar. Se equivocó al no entender que los manifestantes rechazaban su injusta política fiscal porque impide un reparto equitativo de los esfuerzos al sustentarse exclusivamente en los sectores más débiles.

¿Y ahora qué? Pues modestia y diálogo, Sr. Mas, y despertar de ese sueño con la mirada al infinito que transmitía el cartel electoral colgado en las paredes, pretendiendo trasmitir un mensaje mesiánico. Y bajar la mirada a la triste realidad de la calle, de los hospitales, las escuelas, las fábricas, las oficinas y laboratorios. Bajar la mirada desde el infinito a la realidad de Catalunya de hoy. Ahora toca, Sr. Mas, sustituir las cosas de la política por la política de las cosas. O mejor, dimitir.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Encendamos la luz también en los centros de trabajo


Joaquim González Muntadas | Secretario General de FITEQA CCOO

La Reforma Laboral y la crisis económica han fundido muchas de las bombillas necesarias para realizar la acción sindical en las empresas y centros de trabajo. Se percibe la oscuridad en el bloqueo de la negociación colectiva y en las dificultades para alcanzar acuerdos en cientos de convenios pendientes de renovar hace uno, dos e incluso tres años. Una oscuridad que contrasta con la claridad que percibimos en nuestras plazas y calles llenas de trabajadores y trabajadoras movilizados en defensa de sus derechos convocados por los sindicatos. El 14 de noviembre ha sido un claro ejemplo de liderazgo sindical en la acción sociopolítica, como lo expresaron en todo el país las inmensas manifestaciones.
Pero esa luz, o incluso el resplandor de la movilización sostenida en la calle, no nos debería hacer olvidar que para muchos de los problemas de la clase trabajadora, en particular los relacionados con su puesto y condiciones de trabajo (salario, futuro profesional, formación, etc.), es imprescindible buscar la solución a través de la acción sindical y la negociación colectiva, y ésta sólo es posible en y desde los centros de trabajo, por mucha oscuridad que percibamos en ellos. Las soluciones están ahí, aunque en muchos de ellos nos sintamos débiles, pero donde nadie más que el sindicalismo, la fuerza organizada de los trabajadores y las trabajadoras, las puede plantear y conquistar. Y ello incluso, o mejor dicho con más motivo, si hay poca luz, porque no podemos hacer lo del paisano de la metáfora:
Había un paisano que estaba buscando afanosamente algo alrededor de una farola. Un transeúnte pasó junto a él y se detuvo a contemplarlo. No pudo por menos que preguntar:
 ¿qué se le ha perdido?, ¿qué busca Vd.?
Sin dejar de gemir, el paisano, con la voz entrecortada por los sollozos, pudo responder a duras penas:
 Busco mi anillo que he perdido en mi casa, pero como allí no hay luz, he venido a buscarlo junto a este farol.

Así como el paisano no encontrará su anillo en la calle, aunque esté más iluminada, el sindicalismo tampoco encontrará su función si no se corrige el déficit de la poca organización en la empresa, la sección sindical. Ahora más que nunca, precisamos articular una ofensiva, casi tan potente en medios y esfuerzos como los desarrollados en todas las movilización generales, que trate de desatascar la negociación colectiva y construya un nuevo cuadro reivindicativo para atender la nueva heterogeneidad de intereses en las empresas. Son intereses cada día más complejos de representar, y la ausencia de atención sindical facilita, en muchas ocasiones, la total libertad de maniobra para el empresario. Cuando los convenios colectivos son rígidos en su estructura salarial y en su clasificación profesional, con decenas de categorías profesionales pensadas para el trabajo fraccionado en tareas e incluso repetitivo y poco cualificado todavía, revelan que en la mayoría de empresas, están desfasados con la realidad y necesidades  de estas.
Salvo excepciones, la negociación pone de manifiesto que en España ni los partidos de izquierda, ni lo sindicatos, hemos sabido cortar, como sí han hecho en otros países europeos, con el viejo pensamiento fordista que hoy sigue mayoritariamente vigente en nuestra sociedad. Así lo reflejan las muchas empresas verticalmente organizadas y sin participación de los trabajadores. Así lo defiende, con uñas y dientes, nuestra anticuada derecha política y económica, como ha reflejado la última reforma laboral. Un pensamiento reaccionario, retrógrado, cuya superación hemos de conseguir con urgencia si aspiramos a cambiar el modelo productivo de este país.
La nueva empresa precisa de un marco laboral distinto al actual, que supere el viejo postulado de que "la organización del trabajo es facultad exclusiva del empresario", como se recoge aún en muchos convenios colectivos, y como la Reforma Laboral pretende perpetuar. Hay que corregir urgentemente ésta, que además ha impulsado de forma abusiva la opción de incidir en el volumen del empleo, en su cantidad, a través de los despidos como respuesta a los cambios en el ciclo económico, en lugar de incentivar la opción de su calidad, del coste del producto, a través de la mejora de la productividad, salarios, los cambios organizativos, la formación etc. convirtiendo la flexibilidad interna en la principal herramienta.
El II AENC podría o puede seguir siendo un buen instrumento. CCOO y UGT lo firmamos con la intención de avanzar en un nuevo marco laboral. Y así podría ser si muchas de las patronales dejaran de jugar con ventaja pretendiendo reducir su contenido exclusivamente al capítulo salarial, y éste sólo a la moderación de los salarios, obviando el resto de materias que refuerzan la negociación colectiva y el papel de los sindicatos. 
El Movimiento Sindical tiene muchos retos a los que responder: seguir combatiendo las injustas políticas iluminando las calles con la movilización social, y también para ello, desarrollar un esfuerzo añadido para impulsar la afiliación y organizarla en las empresas -sección sindical-, para generar la energía que nos permita encender también todas las bombillas en los centros de trabajo para la acción sindical, y para que, como aconseja el dicho catalán, "Que el llegir no ens faci perdre l'escriure".

LA BALNZA COMERCIAL DE CATALUNYA Y LA EXPORTACIÓN


Joaquim González Muntadas
Secretario general de Fiteqa-CC.OO. 


Un buen amigo, directivo de una importante empresa multinacional con plantas de producción industrial en Catalunya desde hace décadas, me cuenta desde la ironía y condescendencia que aporta ver el mundo en la atalaya de una multinacional líder mundial de su sector --acostumbrada, como todas ellas, a mirar la política y a los políticos como un mal necesario pero nada inquietante para sus intereses-- la sorpresa que le causó escuchar al President Mas en el Hotel Palace de Barcelona el pasado 8 de noviembre en el “Fórum Europa: Tribuna Catalunya”. Mas hablaba de forma exageradamente positiva de las ventajas que la independencia reportaría a los niveles de exportación de las empresas catalanas y a la balanza comercial de Catalunya, que incluso doblaría la capacidad exportadora, al exportar también a la futura España sin Catalunya.

El mensaje del President Mas y el discurso de todas las fuerzas políticas defensoras de la independencia han convertido las cifras de exportación en algo más que un buen o mal parámetro económico. Para el independentismo catalán, las cifras de exportación representan un valor político de capital importancia y un vector patriótico, al significar --y así se cuenta con claridad en mítines y conferencias-- poder reducir a la mínima expresión la actual dependencia comercial y económica con España. No deja de ser una dificultad muy importante para cualquier proceso de secesión tener, como tienen muchas de nuestras pequeñas y medianas empresas industriales y de servicios, más de dos tercios de sus clientes más allá del Ebre.

Para tener una visión más real de la exportación, es exigible ir más allá de las cifras globales (aún muy modestas para que nos podamos definir como una economía avanzada y exportadora), e incorporar a los porcentajes de crecimiento factores como el precio al que se exporta, sus costes de transporte, los gastos añadidos, plazos de cobro, seguros etcétera, porque reflejarán que la apuesta exportadora de hoy de muchas de nuestras empresas no es para ellas una noticia económica tan buena como lo es para la utilidad política o para las cifras macroeconómicas. 

Para muchas empresas, catalanas y españolas, la exportación es un mal menor y una acción defensiva que intenta sustituir la fuerte contracción de la demanda interna en su mercado natural, y en no pocos casos, se realiza a precios extremadamente bajos, incluso en pérdidas.

A la hora de hablar de exportación, autonomía de decisión y dependencia o independencia de los mercados, es preciso considerar los profundos cambios en la mayoría de las multinacionales que, desde la especialización productiva de cada una de sus plantas europeas, se han concentrado en productos o familias de productos para mejorar su competitividad. Cambios con los que, en algunos casos, Catalunya ha salido ganando al reforzarse nuestras unidades productivas y, con ello, se han incrementado las exportaciones de esos productos. En otros, lamentablemente los mayoritarios, nos han perjudicado, al desplazar o deslocalizar líneas de producción y fábricas enteras en Catalunya hacia otros países.

No considerar todos los datos y, en particular, las dificultades de las pequeñas y medianas empresas para abrirse en nuevos mercados más allá de nuestras fronteras, sin créditos y sin los imprescindibles apoyos institucionales para la innovación, y quedarnos en que Catalunya es la economía más exportadora de España, y que se doblaría con la independencia, nos puede llevar a conclusiones erróneas o distorsionadas. 

La importancia de tener todos los datos para comprender lo que ocurre a nuestro alrededor, especialmente si se trata de política y economía, se ilustra en la conocida historia de 
Isócrates (Atenas 436 a C- 338 a C). Isócrates, filósofo griego, falleció como consecuencia de la huelga de hambre que se impuso para protestar contra la tiranía que afligía a Atenas. Esto quizás sea cierto, pero la conclusión cambia sustancialmente si nos aclaran que este ilustre competidor de Platón murió con los noventa y ocho años cumplidos.

Igual que en la historia del orador y educador griego, que ciertamente murió en la huelga de hambre, Catalunya ha incrementado levemente la exportación y es la comunidad más exportadora de España. Pero tan cierto como los noventa y ocho años cumplidos de Isócrates que matiza y mucho su gesta, es que las pequeñas y medianas empresas que son la mayoría del tejido productivo y del empleo de Catalunya, siguen teniendo un escaso apoyo a la innovación y la internacionalización y una nula financiación y crédito. 

Ésta es también la realidad catalana aunque reflejarla desafine la bucólica melodía que nos presenta el discurso de la independencia en relación al futuro comercial. 

lunes, 19 de noviembre de 2012

HUELGA GENERAL DEL 14 N Y LA "GENERACIÓN OLVIDADA"


Joaquim González Muntadas | Secretario General de FITEQA CCOO

"España encabeza el fracaso escolar y el desempleo juvenil en Europa”. Este titular nos ha acompañado en todos los medios de comunicación y sintetiza los datos recogidos por la UNESCO en la edición 2012 del estudio anual "Educación para Todos" (EPT). "Indigno y una vergüenza para Europa que entre sus países miembros haya algunos con el nivel de paro juvenil como el de España, que el pasado julio alcanzó el 52,9% y pide a Europa que actúe” declaraba hace unos días en Bruselas el presidente del Parlamento Europeo (PE), Martin Schulz. "No es aceptable e insoportable que haya un Estado miembro donde el paro de los jóvenes roce el 50%. Es indigno, una vergüenza para Europa. Hace falta que Europa actúe" afirmaba François Hollande hace unas semanas en un encuentro con la prensa en París.
Y el Gobierno español sigue sin proponer, sin dialogar y sin actuar frente al desempleo juvenil, cuando es difícil encontrar un problema más grave y urgente al que responder. Más bien al contrario, provoca conflictos: ideológicos, de administración y organización en la enseñanza, reduce y cierra centros de investigación, inventa virtuales e ineficaces modelos de contratación, aunque, eso sí, se esfuerza en hacer propaganda de planes de empleo en las empresas para jóvenes que se frustran uno tras otro, como nos demuestra el incremento mensual del desempleo juvenil.
Tanto por las causas como por las acciones políticas a realizar, la experiencia de las crisis pasadas, también muy graves, difíciles y muy distintas, no sirve: en las crisis económicas vividas en los años 1977-85 y 1991-94 se afrontó una reconversión del aparato productivo en la que nuestra industria necesitaba transformarse y especializarse en sectores para nosotros bastante nuevos y de fuerte demanda, como eran la química, farmacia, electrónica, aeronáutica etc., y paralelamente acometer una fuerte reducción de la capacidad instalada, a la vez que se mejoraba la productividad de sectores que hasta entonces respondían esencialmente a nuestro mercado interior, protegido por aranceles a la importación y premiado con desgravaciones fiscales en la exportación, como el textil y confección, el cuero y el calzado, la siderurgia o el naval.
La Reconversión Industrial se abordó con Planes de Reestructuración de sectores enteros que fueron acompañados por planes sociales a los que se destinaron ingentes recursos públicos, que también se destinaron a la renovación de instalaciones y maquinaria para su mejora tecnológica y productiva. Planes Sociales que facilitaron la salida con protección a los trabajadores de más edad y la entrada a los jóvenes con contratos temporales. Se impuso así un relevo generacional marcado por el abismo existente entre la formación de los trabajadores que salieron y los que demandaban entrar.
Se aplicaron instrumentos de negociación y diálogo sólidos, hoy ausentes, entre el gobierno, los sindicatos y la patronal, que permitieron poner en marca jubilaciones anticipadas, fondos para el empleo, planes sectoriales de reconversión, etc. La mayor diferencia es que hoy la crisis no es el resultado de una reconversión tecnológica, ni reclama un relevo generacional, ya que la diferencia de formación se ha acortado mucho entre una persona cualificada o titulada de 55 años y una de 35 o de 25 años, que son los que conforman la mayor bolsa de desempleo y de falta de expectativas de futuro.
Los desempleados de hoy no son iguales a los de crisis pasadas, y menos a los de los 90. Son más jóvenes y no pueden enlazar con la jubilación. Son más nuevos en el mercado de trabajo y tienen prestaciones más cortas. Viven en estructuras familiares que también han cambiado. Hoy hay más mujeres y jóvenes en paro que son ya responsables de la unidad familiar.
En crisis anteriores las redes de protección fueron los sistemas públicos de pensiones y desempleo, hoy debilitadas por el déficit, y también las familias. Hoy los jóvenes son los menos protegidos por el sistema de desempleo, no sólo porque tienen prestaciones contributivas cortas, sino porque cumplen difícilmente los requisitos de algunos subsidios. Y como ya han trabajado tienen hábitos de consumo y compromisos de gasto.
De no resolverse rápidamente, el mayor riesgo y principal problema para la cohesión social y nuestro futuro está en que puede acabar siendo estructural e irreversible. La imagen que mejor ilustra las consecuencias de una juventud atrapada en la nada, son las masas de jóvenes pegados en las paredes en las ciudades de algunos países del Norte de África. El riesgo es que no seamos capaces de evitar que la crisis sea un corte laboral difícil de recuperar para los jóvenes desempleados de hoy, especialmente de aquellos no cualificados que abandonaron los estudios para trabajar, y para los que han acabado los estudios y deberían empezar a trabajar ahora. Ambos grupos tienen todas las papeletas para no poder desempeñar más que empleos temporales.
Es precisamente la urgente necesidad de revertir esta situación uno de los principales objetivos de la Huelga General del 14 de noviembre. La exigencia de un cambio radical de la actual política económica del Gobierno para que atienda e impulse los sectores industriales; para que comprometa y promueva la necesaria inversión pública y privada en I+D+i, y para que se corrija la política educativa garantizando su calidad y equidad desde el diálogo necesario que el Gobierno del Partido Popular desprecia con su forma de gobernar.
La Huelga General y la movilización social del 14 de noviembre serán la gran pancarta que denuncia esta situación, exigiendo que "Europa y España actúen”, que se pongan en marcha urgentes y eficaces políticas de generación de empleo para los jóvenes, esa generación que cínicamente se ha bautizado como el calificativo de "generación perdida", que parece insinuar que es el resultado de un accidente fortuito y con escasas responsabilidades políticas y económicas, en lugar de lo que es: "la generación olvidada". Una cuestión que merece ser considerada como el primer y más urgente problema social que tenemos en España porque, como se gritó en las calles de todo el mundo el 7 de octubre en el día mundial por el trabajo decente: “¡Juventud sin empleo, sociedad sin futuro!”.

miércoles, 24 de octubre de 2012

14 N HUELGA GENERAL PARA CORREGIR LA CÍNICA REFORMA LABORAL


Joaquim González Muntadas
Secretario General FITEQA CCOO

Pasados unos meses de la aprobación de la Reforma Laboral, hemos comprobado sus nefastas consecuencias en el mercado de trabajo y en la negociación colectiva. Uno de los daños más graves que ha provocado esta Ley ha sido perder la confianza entre los actores del mundo del trabajo: empresarios y trabajadores; patronales y sindicatos. Esta confianza que ha constituido una realidad en miles de nuestras empresas, no ha sido moneda corriente en las relaciones laborales de nuestro país donde, históricamente, ha primado la gestión jerárquica, por no decir en muchos casos, autoritaria.

Al contrario, al debilitar el instrumento que constituye la negociación colectiva, el convenio colectivo, la Reforma Laboral ha reforzado a los sectores empresariales más retrógrados. Y así, a pesar del vigente II AENC (2012-2014) que previsiblemente debería haber facilitado una negociación colectiva rápida de no haber irrumpido días después de su firma la Reforma Laboral, el bajo nivel de renovación de convenios a estas alturas del año, muestra que se ha desplazado el ya débil equilibro de nuestro modelo laboral hacia el territorio del interés del empleador.

El Gobierno, y también CEOE, que como respuesta al nuevo récord histórico que suponen las 5.778.100  personas desempleadas según la EPA, reclaman más medidas de flexibilidad en el mercado laboral, están irresponsablemente malbaratando los esfuerzos y las energías construidas en torno a la siempre difícil concertación entre Patronal y Sindicatos expresada en el II AENC y en el recién firmado Acuerdo sobre Solución Extrajudicial Autónoma de Conflictos Laborales (ASAC).

En esta coyuntura de crisis el mensaje positivo del acuerdo entre los agentes económicos y sociales es especialmente sensible para ayudar e  impulsar la cooperación entre empresa y trabajadores, edificada sobre los cimientos de la confianza y el ejercicio fluido de los derechos individuales y colectivos de información y participación. Dos pilares todavía hoy  muy necesitados de extender en la gestión y la cultura empresarial y sindical en la mayoría de nuestras empresas.

Ha sido precisamente la falta de esta cultura la que explica en gran medida la escasa flexibilidad interna que ha existido en la mayoría de nuestras empresas. La falta de cultura de cooperación desde la confianza ha provocado que la promoción de la flexibilidad interna no haya sido la demanda principal de nuestras patronales, que han priorizado las demandas de cambios legislativos que ahondaran en la flexibilidad externa que no precisa de mecanismos de participación e información, tampoco de confianza entre la empresa y sus trabajadores, porque se basa en el "ordeno y mando", por el poder que le otorga la facilitad del despido y la nula causalización de los contratos eventuales junto al resto de los cambios incorporados en la última Reforma.

De ahí que podamos afirmar que ha habido pocas leyes más cínicas (mentir con desvergüenza) que la Reforma Laboral, que ya desde su exposición de motivos no responde al contenido de la Ley. Efectivamentela Reforma de Rajoy reitera enfáticamente como objetivo la promoción de la flexibilidad interna frente a la externa en las empresas, pero luego desarrollan medidas incompatibles con dicha flexibilidad. Un ejemplo es el debilitamiento tanto de la representación colectiva como de los instrumentos de la propia representación, entre los cuales la negociación colectiva es el principal, y este desequilibrio resulta inconcebible en los países de nuestro entorno donde la flexibilidad interna es moneda corriente.

Este cinismo de la Reforma Laboral la hace ineficaz, como se demuestra día a día con los despidos masivos, como opción más fácil y barata que la necesaria flexibilidad interna en las empresas. Un error que debe y puede remediar la negociación colectiva recuperando en lo posible el equilibrio en las empresas, conquistando nuevos derechos que tengan como punto de partida la convicción de que no es posible mejorar la productividad del trabajo, la competitividad de las empresas y sus productos, sin implicar en tal objetivo a los trabajadores y sus sindicatos, a través de derechos de participación e información que corrijan el actual y pernicioso desequilibrio entre la empresa y sus trabajadores.

El equilibrio entre las partes ha sido siempre el eje de las recomendaciones de la Unión Europea cuando alienta a los países y a sus agentes sociales a progresar en la flexibilidad interna, en la adaptación del trabajo al objetivo permanente de la mejora competitiva. Un equilibrio que supone y exige confianza mutua, menos reglas estrictas y normativas. Lo que precisan nuestras relaciones laborales es más diálogo, más soluciones negociadas, y no desconfianza, recelos y miedo. Sobre estos pilares nadie podrá construir un futuro esperanzador, lo que masivamente exigiremos los trabajadores y trabajadoras de este país el próximo día 14 de noviembre en la Huelga General para  corregir los negativos efectos de esta cínica Reforma Laboral.




miércoles, 17 de octubre de 2012

NO ABANDONAR LOS SECTORES INDUSTRIALES TRADICIONALES


Joaquim González Muntadas | Secretario General de FITEQA CCOO



Desde hace unos meses se van encadenando noticias esperanzadoras para algunos sectores como el textil y los sectores de la industria de la moda española, al empezar a corregirse la tendencia iniciada hace una década de deslocalización hacia China y otros países, en los que ahora se ve que no todo eran ventajas. Se evidencia por ejemplo, que no solo importan los costes salariales por minuto de producción sino el coste final, incluyendo costes de transporte, de personal trabajando en el extranjero, de adaptación de servicios informáticos, de formación de los trabajadores en destino, logísticos, de implantación y mantenimiento de las máquinas e instalaciones, etc.
Esta tímida pero novedosa "relocalización industrial" puede suponer una oportunidad para muchas empresas y comarcas muy castigadas por la crisis y necesitadas de actividad industrial tras la destrucción de su tejido productivo, algo que no deberían perder de vista los sesudos ‘informes, estrategias o alternativas industriales’, ya que el 85% de las empresas, el 65% de la producción y el 74% del empleo en nuestro país corresponde a actividades industriales manufactureras de baja o media intensidad tecnológica. Deberíamos aprovechar cualquier oportunidad que pueda suponer recuperar la producción, y mirar con atención, por no decir mimo, a los sectores industriales tradicionales y con ellos a las pequeñas y medianas empresas, porque desde esa base podremos generar el esperado y lento cambio de modelo productivo tan reclamado como poco concretado por todos, Administraciones Públicas, Gobiernos, patronales y sindicatos.
Surgen dudas sobre si tendremos empresarios que respondan a la demanda de actividad, si habrá crédito, hoy casi imposible, para que su iniciativa no quede estrangulada, si tendremos profesionales de oficio, si tendremos industria auxiliar, etc. Esperemos que sí y que no sea demasiado tarde para corregir el grave error que ha representado para nuestra economía y nuestra sociedad que sectores como el textil, el calzado, todos los que conforman el Sector de la Moda u otros sectores industriales metalúrgicos, madera..., con historia y oficio, que antaño generaron miles de puestos de trabajo y conocimientos, hayan sido relegados -por no decir maltratados- por las políticas europeas, la legislación y las Administraciones Públicas, los bancos, y también por algunos creadores de opinión que los habían estigmatizado como sectores sin futuro.
Desde los gobiernos se alentó a deslocalizar la producción porque España se ‘merecía algo mejor’, sectores más punteros, con mayor valor añadido e innovación, llamados insistentemente por voces políticas, económicas y sociales, que como refleja la débil realidad industrial, no han acabado de llegar.
Las razones por las que no han llegado aún, o no suficientemente, las conocemos: ineficiente realidad educativa y formativa, baja inversión, escaso esfuerzo en I+D+i, falta de cooperación y alianzas empresariales, así como el precio del suelo que expulsó del centro de las ciudades a miles de empresas generando unas plusvalías que sirvieron para cambiar y abandonar la actividad empresarial por otra mucho más rentable, la actividad inmobiliaria.
Estas empresas y sectores punteros no han llegado porque no hemos entendido, como saben bien los países potentes y avanzados industrialmente, que esto no se improvisa, ni se inventa, ni se construye solo con los discursos. La ‘nueva economía’ no ha llegado porque cuando desaparece una pequeña industria o un taller auxiliar, muere también una célula de potencialidad innovadora propia y externa. Porque una empresa puntera, de alto valor añadido, casi siempre resulta de la evolución de un producto, de aprovechar experiencias de procesos y de mejorar un oficio. Por poner un ejemplo, una empresa de material de precisión de última generación para quirófano, muchas veces es el fruto de la evolución y la innovación de una antigua fábrica de tenedores y cucharas. Ésta ha sido la historia de muchas empresas industriales punteras de Centroeuropa, donde enseñan que cerrar una instalación industrial es algo más que apagar la luz de un local.
Por esto, Administraciones Públicas, patronales y sindicatos, empresarios y trabajadores de sectores industriales, debemos redoblar nuestros esfuerzos para crear las condiciones adecuadas que permitan impulsar un nueva reindustrialización. Una de las medidas más urgentes y funcionales está en favorecer la cooperación entre las empresas para dotarles de tamaño y capacidad, revirtiendo la realidad de que en España existían más empresas industriales manufactureras que en Alemania, cuando en conjunto generan menos de una cuarta parte de su valor añadido.
Es necesario que los empresarios dejen atrás lo antes posible sus históricas reticencias a la cooperación y decidan actuar creando redes estables capaces de nivelar el coste de las transacciones, garantizando un mejor resultado en calidad y en tiempo de respuesta a las exigencias del mercado, en particular a las exigencias de las grandes marcas y empresas de las que muchas son proveedoras.
Es el momento de reforzar la cooperación empresarial entre las pequeñas y medianas empresas, tanto en el ámbito territorial como en el de la especialización de las diversas conglomeraciones, valorando y reconociendo la investigación aplicada, a partir de los procesos que interactúan hasta llegar a la comercialización. Se puede aprender del buen ejemplo de la integración y cooperación de la investigación en el sector químico, o entre fabricantes y proveedores en el sector del automóvil.
Al tiempo que estas noticias abren tibias esperanzas y nuevas oportunidades, hay que subrayar que difícilmente se transformarán en realidad sin jóvenes cualificados que encuentren en estos sectores industriales una oportunidad de trabajo reconocido, remunerado y profesionalmente gratificado en términos de salario, formación continua, estabilidad y seguridad sin unas relaciones laborales que posibiliten un mutuo compromiso y la necesaria complicidad que debería aportar la Negociación Colectiva y más en concreto los convenios sectoriales que erróneamente la reforma laboral pretende debilitar y que la acción sindical por el contrario deberá fortalecer.


domingo, 7 de octubre de 2012

KODAK, EL PSC Y LAS ELECCIONES CATALANAS


Joaquim González Muntadas | Secretario General de FITEQA CCOO

George Eastman, fundador de Kodak hace 131 años, levantó un imperio industrial que llevó a esta compañía al liderazgo mundial de la industria del filme durante más de 100 años, impulsado por la innovación permanente. Cuando el pasado mes de enero se declaró en bancarrota voluntaria, contaba con menos de 15.000 empleados, mientras que  hace 20 años tenía una plantilla de 150.000. No haber sabido gestionar el cambio desde una posición de liderazgo en el sector constituye la lección de este final, y ello no sólo es válido para el mundo empresarial e industrial, sino también para los ámbitos sociales, políticos, educativos, profesionales y personales.
La lección en este caso no es que un producto quede obsoleto y la empresa pierda cuota de mercado como resultado de la innovación e investigación de sus competidores, lo que es en gran parte la historia de la humanidad, el darwinismo que ha marcado la evolución de la industria y los servicios, la historia misma del progreso que aporta la innovación permanente en productos y procesos. Tampoco se trata del liderazgo que una gran empresa puede perder, quebrando incluso, de la misma forma que otra puede escalar al primer puesto mundial en un sector cuando su innovación en la gestión y/ o en el producto es acertada, de lo cual tenemos más de un ejemplo en nuestro país en el sector de la Moda o en la Industria Farmacéutica.
La lección a aprender en este caso es que el producto que desbanca absoluta y totalmente al muy rentable negocio del filme del que era líder Kodak, es precisamente la cámara digital, cuando, y esto es la enorme paradoja, quien inventó la primera cámara digital en el año 1975 fue precisamente Kodak. Ésta pudo haber liderado y conducido a paso veloz el cambio del sistema analógico a la nueva era digital.
Fueron las consecuencias del conservadurismo, o incluso la soberbia del líder, lo que  les llevó a pensar, erróneamente, que si el impulso al cambio no lo daban ellos, que tenían la mejor tecnología, la publicidad, la distribución, los puntos de venta etc, la cámara digital quedaría en el baúl de los inventos. Pero KODAK malinterpretó los cambios, los afrontó con lentitud en un mercado que exigía más rapidez, y centró la innovación en la mejora de su anterior producto por miedo a ir en contra de su propio mercado. 
La lección que KODAK enseña con mucha claridad es que gana quien desafía y arriesga con nuevas propuestas, el que encuentra aquello que la sociedad necesita y que otros no han sabido leer, quien vence el miedo, es  creativo y arriesga. La prepotencia del líder es la peor consejera para la gestión y sólo desde la modestia podemos construir un verdadero diálogo con la realidad. Las ideas para la innovación suelen provenir de la capacidad de escuchar a quienes están en primera línea de contacto con el día a día y no de la jerarquía basada en el poder; ni siquiera por haberlo hecho muy bien en el pasado. Su miedo al cambio frenó su crecimiento y el miedo a las nuevas ideas frenaron la creatividad y la innovación. El miedo a nuevos planes, a nuevas maneras de trabajar y de producir, quizás será conocido en el futuro como actitud y comportamiento "Kodak".
Algo parecido, junto mensajes confusos durante años y alianzas de gobierno contradictorias, le puede haber sucedido al ahora principal partido de la oposición en Catalunya, el Partit dels Socialistes del Catalunya (PSC), que durante un largo periodo ha dirigido con todos los medios a su alcance prácticamente todas instituciones catalanes -Generalitat, Diputaciones y los principales ayuntamientos- y no ha sabido entender la altísima abstención de su electorado año tras año en las elecciones catalanas. No ha sabido valorar o escuchar que la abstención de una parte muy importante de su base electoral situaba su interés por la acción del Gobierno y el Parlamento Catalán en un segundo nivel, entendiendo, quizás, que “eran cosas de nacionalistas”. Esta falta de interés del PSC reflejaba una peligrosa desidia, rota solamente con exclamaciones de preocupación y promesas de enmienda la semana posterior a cada elección, pero pronto olvidadas gracias el liderazgo confortable en el que han vivido durante décadas.
La cómoda mayoría institucional ha hecho de los dirigentes del PSC los principales responsables de la actual pérdida de su espacio político ("de la pérdida de competitividad"). Tan responsables directos como lo serán ahora si no demuestran capacidad de reacción para construir un mensaje político claro, comprensible para su potencial electorado; un mensaje  que esperan aquellos que aspiran a una “Catalunya Gran” por su justicia social y solidaridad en una España hecha de singularidades potentes y sensatas, capaces de entenderse y de respetar el proyecto común, de aquellos que creen que las cosas pueden ser de otra manera y luchan por una Europa, España y Catalunya mejores que las actuales gobernadas por las derechas y al servicio de los poderosos. Y para ello, es imprescindible la amplia y comprometida movilización de la ciudadanía progresista de Catalunya el próximo 25 de noviembre.

viernes, 21 de septiembre de 2012

NO OFENDE QUIEN QUIERE


Joaquim González Muntadas | Secretario General de FITEQA CCOO

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Partiendo de la máxima que "no ofende quien quiere sino quien puede" y por ello titulares como "Sindicalistas acarreados en 850 autobuses piden un referéndum" aparecido en El Mundo el domingo 16 de septiembre no tienen más valor que la reiteración de un línea editorial por todos conocida
El contenido del curioso artículo de D. Luis María Ansón, publicado en el mismo periódico el lunes siguiente día 17, titulado “Los liberados sindicales se manifiestan en Madrid”, merece una detenida lectura a pesar de que el tono y el contenido puedan provocar dudas sobre la propia firma del mismo: “Luis María Ansón es miembro de la Real Academia Española”. Los fundadores de ésta, que le asignaron la tarea de velar por “la propiedad, la elegancia y la pureza del idioma”, dudo que se sintieran demasiado satisfechos por esta nueva entrega del erudito firmante.
Las manifestaciones del pasado 15 de septiembre son calificadas por el erudito firmante con expresiones como “desfilaban aborregados”, “la responsabilidad del cierre de la mayoría de las medianas y pequeñas empresas, también de los EREs que se han multiplicado, corresponde a las centrales sindicales”, “me acordé enseguida de las manifestaciones de los sindicatos verticales de Franco” y otras lindezas por el estilo en las que destila de nuevo su ya conocido odio a las organizaciones de los trabajadores.
Sorprende sin embargo que como base de su diatriba diga “recorrí el domingo el paseo de la Castellana ...”, “los manifestantes del domingo …”. Sorprende que quien tan bien recuerda las manifestaciones franquistas no recuerde que la movilización promovida por los sindicatos y decenas de organizaciones sociales no se desarrolló el domingo, ¡sino el sábado!. Quizá lo que pasó es que fue efectivamente a pasear el domingo por la Castellana y confundió a otros paseantes con furiosos manifestantes rojos.
En cualquier caso, convendría que el Sr. D. Luis María Ansón acudiera a un especialista que le diagnosticara y tratara estos síntomas de estridencia insultante y falta de rigor, que le ayudara a entender que sus fobias le imposibilitan realizar una sosegada, sabia y constructiva reflexión, lo que sería más propio de su edad y supuesta experiencia, y de la que tan necesitada está hoy nuestra difícil realidad social. Digamos que si algún deporte necesitamos practicar –y ser los campeones-, es remar en la misma trainera y en la misma dirección, y no el común y destructivo tiro al plato, donde el insulto y la descalificación de brocha gorda son los rasgos básicos del discurso, como se desprende de este desafortunado artículo.
El sábado 15 de septiembre se llenó Madrid, el número lo podemos dejar al gusto del consumidor, de personas venidas de todos los rincones de España para expresar democráticamente sus inquietudes, problemas y preocupaciones, pero también para criticar, reclamar y exigir lo que consideran ha de hacerse para seguir construyendo una sociedad mejor. Madrid se llenó, el número lo seguimos dejando al gusto del consumidor, de gente de todo tipo, origen y condición: enseñantes, químicos, textiles, metalúrgicos, bomberos, empleados públicos, periodistas, estudiantes, parados, pensionistas......
Gente dispuesta al esfuerzo compartido, equilibrado, pero gente contraria a la actual política económica del Gobierno, que se niega a que le recorten los derechos sociales y laborales y a dar el visto bueno a que los sectores más débiles de la sociedad sean los que paguen los platos rotos de la fiesta. El sábado, la Castellana se llenó de gente buena y trabajadora, consciente del difícil momento que estamos atravesando, pero que se niega a quedarse callada, pasiva o inmóvil, gente normal como la que Sr. Ansón vio “el domingo en el paseo de la Castellana y otras calles”, y que observó con tanta atención el ilustre periodista pero sin querer entender nada, según se desprende de su violento articulo. Lo dicho, no ofende quien quiere.