Contemplando el giro que toma la economía española bajo los efectos de la política de “austeridad”, “reformas” y “recortes”, que imponen de consuno Berlín y Bruselas, me hubiera gustado hacer dos preguntas directamente a ricos propietarios y a políticos de derecha de nuestro país. Una de ellas se refiere a la seguridad en nuestras calles. Otra, al futuro del actual sistema económico y social, es decir el futuro de las actuales clases dominantes.
La crisis económica que vivimos es la más grave que ha padecido España. De una situación relativamente desahogada que teníamos antes de su comienzo, hemos saltado a un paro de más de cinco millones de trabajadores. Ahora, con la Reforma Laboral del PP, según el Gobierno, se creará empleo en un futuro indeterminado aunque a corto plazo nos produzca un aumento del paro que puede afectar a cientos de miles de trabajadores. No manejo estadísticas, pero por las noticias de prensa diaria puede deducirse que los robos en establecimientos comerciales han crecido de forma espectacular. El gremio de joyeros es una pura queja. Otros comerciantes se quejan, también cuando tanto se invoca a los emprendedores, de que aparte de los cerebros que se deciden a emigrar a Alemania o a los países emergentes donde se aprecia su valía, donde más se aprecia el espíritu de iniciativa es en la extensión de la delincuencia. Si en los próximos meses se desborda el paro cabe prever que la delincuencia crecerá también. Por muy inteligente y activa que sea la Policía, quedará desbordada y la seguridad ciudadana sufrirá todavía más. Cuando un hombre desesperado por no tener con qué sostener a su familia, por muy honesto y trabajador que haya sido siempre, no vacilará incluso en delinquir para dar de comer a sus hijos.
Mi pregunta a los propietarios que se quejan de la inseguridad ciudadana, es ésta: ¿Ustedes no se dan cuenta de que la llamada política de “austeridad”, una política neoliberal, va a poner todavía más en peligro la seguridad de los ciudadanos? La segunda pregunta tiene aún más calado. El Estado griego se encuentra en peligro de descomposición. Los Gobiernos democráticos de este país han dejado la plaza a Gobiernos de tecnócratas. Los partidos democráticos griegos se descomponen. Últimamente más de 43 diputados han dimitido. También lo han hecho algunos ministros. El pueblo en la calle protesta sin cesar, contenido por la fuerza pública. ¿Qué sucedería si un día la policía se declarara también en huelga? Se puede decir que algo parecido a una revolución. Y algo así no es imposible. La policía no está compuesta por millonarios, sino por gentes del pueblo cuyas familias también sufren la crisis. Durante cierto tiempo pueden cumplir las órdenes pero a medida que el Estado pierde autoridad moral y política esa actitud puede cambiar. ¿No sucede así en algunos Estados árabes, pese a que el pueblo allí no ha conocido antes ni el Estado del Bienestar ni las libertades democráticas como las que los pueblos europeos han disfrutado y disfrutan todavía aunque cada vez más mermadas?
El caso es que si la crisis se prolonga –y hoy por hoy nadie le ve el fin–. Lo que sucede en Grecia puede extenderse a otros países de la UE. Cinco de ellos han vuelto a la recesión y otros están expuestos a seguir el mismo camino. En ellos como sucede en Grecia van a producirse protestas que pueden agravarse si la crisis se prolonga unos años más. Hay un principio que dice que a iguales causas los mismos efectos. Cosas así han sucedido en la historia. ¿Por qué no habían de repetirse? Estoy diciendo que en Europa la crisis puede provocar grandes revueltas. Los mercados y sistemas financieros están jugando con fuego. La pregunta es: ¿se dan cuenta de esto los banqueros y los políticos? Hay otra política posible que consiste grosso modo en hacer lo contrario de lo que se está haciendo. Es decir, dar al pueblo los millones que ahora se dan a la banca (un pozo sin fondo). De esta manera crecería la demanda, el consumo y se activaría la producción de las empresas, crecería el empleo y se resolvería la crisis. Para ello, serían necesarias algunas reformas en el sector financiero del capitalismo que hoy no se hacen porque la política está dirigida precisamente por ese sector. P
2.UNTO DE VISTA