La redacción de esta bitácora ha recuperado un artículo de Santiago Carrillo, publicado en “Punto de Vista”, 1 enero de 2011.
El Center for American Progress y
Parece ser que los éxitos de la derecha se deben a la mayor capacidad de esta para comunicar su mensaje político.La Izquierda es más torpe comunicando, no acierta a explicar bien lo que hace. A juzgar por la información de “El País”, Felipe González sugirió que “para marcar bien el camino hace falta también un diagnóstico de la crisis, sus repercusiones y la respuesta”. Era, por lo visto, no una opinión sobre el fondo del problema, si no sobre el método necesario para abordarlo, bastante sensata.
Achacar las ventajas de la derecha a su extraordinaria pericia para la publicidad, exime de reflexionar sobre el fondo de la situación, que es el tema real. Las crisis que vive hoy el mundo, no solo la financiera y económica, sino los conflictos bélicos ---Palestina, Israel, Afganistán, Irán, Corea,--- las consecuencias de la diplomacia secreta reveladas por los papeles que se han publicado estos días; todas las políticas que hacen la vida de hoy tan problemática han sido realizadas indistintamente por Gobiernos llamados de “izquierda” o de “derecha”. Tan responsables de ellos son Blair como Bush, o cualquiera de los gobernantes --con raras excepciones-- que han jugado un papel en estos años, sean neo-conservadores o neo-liberales.
Esa política, su substancia, no era de izquierdas, sino conservadora. Y lo que sucede a la hora de comunicar es que la derecha es superior explicando la política que le es propia que quienes han sido elegidos como representantes de la izquierda, con programas que no concuerdan con su práctica gubernamental.
Claro, hacer la política de la derecha habiendo sido elegido por ser de izquierdas, por muy genio de la oratoria o de la pluma que se sea, es una tarea, en la que los líderes conservadores serán siempre más fuertes. Pero ya no es un problema de inferioridad en técnicas de propaganda.
Y ese es el dilema de la socialdemocracia actual, muy diferente de la primitiva, que ya no plantea el cambio de sistema y de hecho se ha transformado en el Partido Liberal de esta época.
La crisis, las políticas imperiales que nos llevan a acciones de conquista disfrazadas de “operación de exportación de la democracia”, la creación de bloques económicos que tienden a transformarse en militares, no tienen nada que ver con
Los acontecimientos extraordinarios vividos durante un largo periodo han movido de forma desconcertante a las fuerzas de izquierda. Diríase que las han puesto patas arriba y que la tarea sea colocarlas en su sitio, sobre sus pies.
No podemos olvidar que a la izquierda le queda todo por hacer: 1º.- Acelerar la solución de la crisis con una política distinta a la de