sábado, 11 de mayo de 2019

SALVADOR LÓPEZ, UN ARTESANO DEL SINDICALISMO



Joaquim González Muntadas
9 de Mayo 2019

No he encontrado mejor título para este recuerdo y reconocimiento al compromiso y trabajo de Salvador López, que: Salva, un artesano del sindicalismo. Artesano, en la definición de Richard Sennett en su libro El Artesano es: persona que se compromete y enorgullece de su oficio y producto; persona que en su trabajo diario demuestra la constante interrelación entre el conocimiento, la reflexión  y la acción. 

Conocí a Salva en un pequeño cuartel del ejército en la ciudad de Barbastro. Nuestro primer tema de conversación fue el vino. En concreto, si la cosecha del año 51 fue mejor añada de rioja que la del 52. Eran, como podéis suponer, nuestros respectivos años de nacimiento. Concluimos la apuesta, nada original por cierto, con una botella de vino que compartimos.  

El segundo tema de conversación fue la política. Formábamos parte de un reducido grupo de soldados que nos reuníamos para comentar las noticias de aquel convulso otoño del año 1973, en el que coincidió en septiembre el golpe de estado de Pinochet, y en diciembre el atentado contra Carrero Blanco y la sentencia del Proceso 1001, que juzgó a los diez miembros de la dirección de CCOO, conocidos como los diez de Carabanchel.

Pocas años más tarde nos encontramos de nuevo al finalizar una manifestación de las aún no legalizadas CCOO, en una de las calles traseras de este edificio de Vía Layetana, que entonces era la sede del Sindicato Vertical, la CNS. Comisiones Obreras estábamos ya organizándonos en las empresas y sectores en torno a la negociación de los convenios colectivos. Salva, junto a otros compañeros y compañeras (permitidme que mencione a dos que ya nos dejaron, Carlos Ezcurra y Julián Jiménez que falleció el pasado mes de marzo), organizaron el Sindicato de Químicas de CCOO de Barcelona en la calle Padilla.

La militancia de Salva en la política y, principalmente, en su sindicato, fue generosa, sincera y auténtica, y su obra, amplia y muy rica. Sabemos que son las acciones las que acreditan las ideas, que somos lo que creamos y hacemos, y no sólo lo que pensemos y decimos. Por esto quiero recordar algunas de las obras más relevantes de este sindicalista, de igual forma que cuando se hace un reconocimiento a un artista, se resaltan sus obras más significativas.

Salva fue protagonista de muchas e importantes movilizaciones, negociaciones y acuerdos. Primero, en su etapa de Secretario de Acción Sindical, y como Secretario General de la Federación de Químicas de CCOO de Catalunya hasta enero de 2006. Dirigió la lucha por la salud laboral en la empresa Urquima, una dura huelga debida a la intoxicación continuada de sus trabajadores por mercurio, selenio y benceno, un conflicto que marcó un antes y un después en la conciencia sobre la salud laboral en el sector. Lideró la acción sindical en conflictos como Laboratorios Doctor Andreu, Textil Puigneró,  Aiscondel de Cerdanyola, Levis, y un interminable etcétera.

Conflictos complejos y duros, pero también innovadores en políticas sindicales, como en Pirelli Manresa, donde Salva demostró inteligencia y fuerza en las convicciones y, sobre todo, valentía para liderarlas y defenderlas, en circunstancias poco favorables, en ocasiones por la  oposición de algunos colectivos sindicales.

He querido resaltar algunos conflictos porque su principal escuela fue la acción sindical mirando de frente los problemas, tal como solía repetir en las reuniones y asambleas.

Salva, en su responsabilidad de Secretario General de Catalunya de Químicas, jugó un papel nuclear para hacer realidad la fusión de Químicas y Textil, de la que surgió FITEQA.  Se implicó con todas sus fuerzas para que aquel proceso de sumar historias, realidades y personalidades tan diversas fuera un éxito.

No fueron épocas fáciles, marcadas por nuestras diferencias internas, que hicieron especialmente compleja la dirección de una organización como FITEQA Catalunya, donde se expresaban, con fuerza similar, las dos posiciones presentes, en aquellos años, en el conjunto de las CCOO.  Gracias a él, y a tantas otras personas de la dirección de aquella Federación en Catalunya, se creó un clima de unidad de acción en el proyecto y de respeto a la pluralidad en el trabajo común. 

En enero del año 2006, Salvador López abrió otra etapa de su vida al asumir la secretaría de acción sindical de FITEQA estatal. Así lo reflejaba el periodista de El País, Serafi del Arco el lunes 30 de enero de 2006:: Salvador López (Mugías del Camino, Lugo, 1951) dejó el viernes la secretaría general de la Federación de Industrias Textiles, Químicas y Afines (FITEQA CCOO) después de estar 16 años al frente. Llegado a Barcelona en 1963, deja su despacho de Vía Layetana por otro en la madrileña plaza de Cristino Martos, .. Salva López, nostálgico de Os Ancares, su tierra, enamorado de Cuba y amante de la buena mesa. Y la noticia seguía apuntando una larga lista de conflictos laborales en los que Salva había sido protagonista.

Desde su nueva responsabilidad  siguió mirando de frente a los problemas, reflejado en decenas de acuerdos en convenios colectivos, expedientes, pactos en empresas y en  los sectores, muchas veces con fuertes movilizaciones y siempre con un serio trabajo sindical con el colectivo de personas afectadas: CEPSA, INDO, Carburos Metálicos, Michelin, Gamesa, Gas Natural, Vidrio y Cerámica, Textil Confección  o en el Convenio General de la Industria Química del que fue actor principal desde sus creación en el año 1978. Así se reconoció el pasado diciembre en la sede del Ministerio de Trabajo con ocasión del 40 Aniversario de ese Convenio Colectivo, también por parte de UGT y de la Patronal de la Industria Química.

Salva ha sido una persona admirada que dio y recibió el cariño y la amistad de quienes trabajamos con él. Tuvo el reconocimiento y agradecimiento de cientos de hombres y mujeres del sindicato con los que trabajó codo con codo. Dejadme que reproduzca, como un ejemplo más,  unas líneas de una entrevista que publicaron en la revista de la  Sección Sindical de CEPSA en abril de 2010 y que dice lo siguiente. Leo literal:   

“ENTREVISTA A SALVADOR LÓPEZ - FITEQA CCOO

Cuando hablamos de un dirigente sindical, a muchos nos suena a lejanía, a sindicalismo de despachos, a personas que no pisan la realidad del día a día, PERO nuestra convivencia estos últimos años con CC.OO nos dice cosas bien distintas.

Decir que este "viejo zorro" -con perdón y con cariño- representa todo lo contrario a un personaje lejano y extraño, es exactamente el sentimiento que hoy tenemos los que estamos afiliados/as a las CC.OO de CEPSA.

¿De quién hablamos?, de Salvador López, pero todos le conocemos por Salva.

Este catalán de acogimiento y gallego de origen, representa unas Comisiones Obreras cercanas y con sentido común, unas Comisiones Obreras responsables pero con claro sentido de Clase.

Salva hace un sindicalismo pragmático, pero cargado de una buena dosis de sangre caliente y roja. Respetuoso, colaborador y firme, es un sindicalista de corazón, de esos que están convencidos de lo que hacen... porque se lo creen desde el fondo de sus huesos y porque no pierde la orientación de qué somos y qué representamos los trabajadores y trabajadoras. “

Amigos y amigas, comparto la descripción que hace casi una década hicieron los compañeros y compañeras de CEPSA. Salva fue un tipo especialpor su fuerte personalidad, directo y sin rodeos. Así lo expresó en su forma de entender la militancia sindical y política, y en el compromiso con sus ideales, por los que luchó con  honestidad y pasión. Por esto no le importó defender sus posiciones, también cuando eran minoritarias, en la organización o en la sociedad. Y por esto se había ganado el derecho a no esconder su desprecio a las personas interesadas, arribistas, falsos o pelotas. Y también por esto su militancia fue auténtica, sincera y generosa.

Salva nunca dejó de sentirse trabajador de Laboratorios Esteve, y fue miembro de su comité de empresa durante toda su vida laboral, hasta su último día de trabajo. Disfrutó de la confianza y el reconocimiento de sus compañeros y compañeras. Y aquí quiero resaltar el apoyo especial que recibió de Silvia Huerto, que nos dejó hace unos años. Las personas del mundo sindical que estamos hoy aquí sabemos la importancia y el valor que representa que, tras más de treinta años, yendo solo un día por semana a la empresa por sus responsabilidades sindicales en la dirección del sindicato, no hubiera perdido la fuerza ni la representatividad y, sobre todo, el cariño de sus compañeros y compañeras de trabajo.

Como persona y sindicalista, Salva disfrutó del respeto, e incluso la admiración, de muchos profesionales y empresarios que le tuvieron enfrente en complejas negociaciones y duros conflictos, y de quienes se ha oído adjetivos y reconocimientos que hinchan de orgullo el corazón de amigo y de prestigio a CCOO.
 
Cerró su ciclo, con la ilusión de un joven militante, en la nueva Federación de Industria CCOO. Y al final, durante poco más de un año, representó a CCOO en el Tribunal Laboral de Catalunya donde sintió, así lo explicaba él, el aprecio de las personas que lo componen.

Salva amó la ciudad de Barcelona, conocía como pocos su historia, arquitectura y costumbres, y convertía en un placer pasear con él por esta ciudad. Como hombre de izquierdas e inteligente quiso disfrutar de varias y complementarias identidades, al contrario de lo que exigen los nacionalismos, una ideología  de la que fue radicalmente contrario. Se sintió catalán, gallego, español, europeo y, sobretodo, se sintió parte de la patria más noble, de la que debería formarse con la fraternidad y la solidaridad entre todos los trabajadores y trabajadoras del mundo.

Salva sintió el aprecio de muchos compañeros y compañeras que vieron en él a ese compañero auténtico, solidario, trabajador, leal y honrado. Como aquel sindicalista que describió Ernesto Sábato en su libro La Resistencia, que se desvaneció en la calle y que, al ser fue reanimado, le preguntaron por qué no había comprado algo de comer con el dinero que llevaba en su bolsillo, a lo que respondió que ese dinero era del sindicato.

Por esto, amigos y amigas, compañeras y compañeros, estas palabras, además de ser un recuerdo a nuestro compañero, amigo o camarada Salvador López, son también el reconocimiento al trabajo y el esfuerzo, a la ilusión y a la lucha de los miles de hombres y mujeres que militan en la causa del sindicalismo, que hoy forman las Confederaciones Sindicales de CCOO y UGT.


viernes, 1 de febrero de 2019

"Estáis robando el futuro a vuestros hijos"


Joaquim González Muntadas


“Ustedes no son lo suficientemente maduros para decir las cosas como son”. "Nuestra civilización está siendo sacrificada para que unos pocos tengan la oportunidad de seguir haciendo grandes cantidades de dinero” "Ustedes dicen que aman a sus hijos por encima de todo, sin embargo, les están robando su futuro ante sus propios ojos”. Esas duras y directas palabras son parte del discurso de tres minutos que una joven sueca de 15 años, Greta Thunberg, hizo explotar en las narices de los participantes de 200 países presentes en  la cumbre del clima de la ONU 2018 celebrada en Katowice (Polonia).

Este mensaje se convirtió en la noticia  y el momento más relevante y viral de la cumbre. Las duras palabras de la adolescente sueca se han convertido en una referencia para las nuevas generaciones en la lucha contra el cambio climático. Thunberg cada viernes desde hace más de seis meses, se sienta frente el parlamento de su país, con su mochila y una pancarta con el mensaje  "huelga escolar por el cambio climático”.

Viendo la respuesta que ya está teniendo en algunos países europeos o en Australia, podemos afirmar que la acción de Greta Thunbergque  ha prendido en los chicos y chicas de su generación y que es probable que no tardamos en asistir a movilizaciones tan globales como las vividas en los últimos años en torno a lucha  por los derechos de la mujer impulsados por el movimiento feminista entorno al 8 de Marzo.

Unos primeros ejemplos de esta movilización global son las importantes manifestaciones de escolares en Berlin, Amsterdam,  Viena o la movilización que, cada jueves desde hace cuatro semanas, miles de escolares venidos en tren desde toda Bélgica, se manifiestan ante el Parlamento Europeo. Según los datos de la policía, primero fueron 1.000, el segundo jueves 3.000, el siguiente 13.000, y el pasado jueves 35.000.

Lo más sorprendente de este movimiento de los jueves por el cambio climático es que está impulsado por la iniciativa individual de otra joven estudiante belga, Anuna de Wever, de 17 años. Motivada por el mensaje de Greta Thunbergque, decidió grabar un vídeo llamando a los chicos y chicas de su generación a la huelga escolar por el clima, y se hizo viral en las redes sociales.

Las consecuencias de este movimiento están por ver, pero sabemos del evidente desconcierto y la sorpresa de los dirigentes políticos, económicos y sociales ante este estallido de descontento generacional de dimensiones hoy imprevisibles. Una primera reacción es el anuncio del gobierno belga de su intención de incluir con más fuerza este tema en su agenda de prioridades políticas y una primera autocrítica,  reconociendo que quizás hasta ahora no hayan hecho lo suficiente.

Europa entera está bastante sorprendida de que hayan sido los más jóvenes quienes hayan tomado las riendas de esta lucha ecologista. Estamos frente un movimiento  con movilizaciones muy específicas e impulsadas por la generación “Centennials” que en algunos países, donde la realidad del empleo, en particular el empleo juvenil,  está en mejores condiciones que en el nuestro, su principal preocupación, incluso por delante del acceso al empleo y a la calidad del sistema educativo, es el medio ambiente.

Un movimiento que expresa con claridad las decepciones compartidas por estas chicas y chicos en una interesante reflexión escrita de Eduardo Madina que leí hace un par de años, donde citaba al novelista y periodista austríaco, Josep Roth  (1894-1939). Venía a decir que la verdadera patria es la generación en la que vives. Que ninguna patria política da a sus hijos tantos rasgos comunes como una época a los suyos. Una idea que abre una interesante reflexión en unos tiempos donde tantos sectores apelan constante y exageradamente a las patrias y las banderas, cuando se defienden identidades comunes construidas por el solo hecho de haber nacido o vivir en un lugar determinado.

Esperemos que más allá de las fronteras y las banderas, la patria común de las nuevas generaciones, sea la misma que la de estas mujeres de 16 a 18 años,  Anuna  de Wever, Kyra Gantois, Adelaide Charlier, Greta Tunberg...etc, que a su manera están removiendo y revolucionado la  sociedad.



jueves, 20 de diciembre de 2018

Intervención de Quim González Muntadas en el 40 Aniversario del Convenio General de la Industria Química




19 de diciembre de 2018  MINISTERIO DE TRABAJO,  MADRID

Quiero dedicar estas palabras a Salvador López, recientemente fallecido, como reconocimiento a su persona, a su militancia sindical. Y hoy especialmente a su trabajo y protagonismo desde la primera línea en la construcción, negociación y aplicación del Convenio General de la Industria Química.  Gracias Salva por tu inteligencia, honestidad y capacidad de trabajo, que están reflejadas en cada uno de los artículos de este convenio colectivo. Gracias Salva.

Hace ahora cuarenta años, en el inicio de la normalización democrática de nuestro país y al calor de los Pactos de la Moncloa y del debate constitucional, unos jóvenes sindicalistas y no menos jóvenes dirigentes empresariales decidimos no seguir la inercia de la arquitectura y la estructura de la negociación colectiva heredada del franquismo. Decidimos innovar creando un convenio colectivo de nueva planta con la voluntad de cambiar los viejos ámbitos, materias, formas y maneras de negociación.
Aspirábamos responder a las exigencias de un nuevo tiempo económico y político. A los nuevos tiempos de libertades políticas y, con ellas de libertad sindical. Queríamos crear unas relaciones laborales más parecidas a la realidad de otros países europeos.

Era una empresa arriesgada, sin duda, ya que ni unos ni otros, ni la patronal ni los sindicatos, teníamos referencias pasadas de relaciones laborales en democracia.  Sobre todo porque éramos conscientes que representaba una ruptura radical, disruptiva como se dice ahora, del viejo modelo de relaciones laborales del viejo vertical.

Han pasado cuatro décadas en las que se han vivido periodos, por suerte la gran mayoría, de fuerte unidad sindical entre CCOO y UGT. También de graves diferencias superadas gracias a que salieron en nuestra ayuda la generosidad y la inteligencia. Por ello sigue existiendo este convenio, de lo contrario ya estaría enterrado hace años y para siempre. También, pido disculpas a FEIQUE por entrar en su terreno, pero también las patronales de la Industria Química han vivido severas y profundas discrepancias en en determinados momentos de la vida de este convenio.  Pero que ha sabido superar con una formula tan sencilla como es la disciplina de la democracia tras un votación, algo nada habitual en la cultura de las patronales de nuestro país, que por norma resuelven sus diferencia con el bloqueo, lo que, de haber prosperado aquí hubiera también  enterrado este convenio.


Quizás han sido las muchas dificultades vividas en su creación, negociación y aplicación las que le dan más mérito a este convenio, digamos, tan “particular”, por no decir “extraño”, incluso hay quienes lo califican de “estrafalario”, en el mundo de las relaciones laborales de nuestro país.

A veces, repasando en frio las dificultades evidentes que existían para su creación he pensado que el CGIQ es cómo el abejorro. Ya sabéis: “ese animal que está demostrado que aerodinámicamente, por su tamaño, peso y cuerpo… es imposible que pueda volar. Pero la realidad  es que vuela. Igual es porque él no es consciente de  esas dificultades que vuela.”

Pues creo que a nosotros nos sucedió algo parecido. Un análisis racional no era la Industria Química el sector más lógico para emprender la arriesgada empresa de modernizar su negociación colectiva y adecuarla a la nueva realidad económica, empresarial y sindical.

Pero fue la química, a pesar de nuestras debilidades evidentes para poder responder con solvencia al reto de negociar y aplicar un convenio de estas dimensiones a los 300.000 trabajadores que en aquellos tiempos había en nuestra industria en todo el país. Teníamos fuerza de combate y capacidad de movilización, porque sin ellas el CGIQ no existiría. Pero carecíamos de estructura y de recursos para gestionarlo. No los teníamos. Ni los sindicatos CCOO y UGT, ni tampoco FEIQUE.

El convenio exigía recursos y estructura para su aplicación en los centros de trabajo, ya que una de las novedades del este convenio era el cambio importante en la función de los sindicatos, porque ésta no finalizaba con su publicación en el BOE. Muy al contrario, ahí empezaba. Ahí estaba la novedad y la complejidad de la MSB, la nueva clasificación profesional que enterraba las viejas categorías sustituyéndolas por grupos profesionales, la congelación de la antigüedad, la conversión en salario fijo de decenas de pluses de asistencia, puntualidad y todos los voluntarios, lo que representó un cambio radical en la hoja de salarios, etc, etc

Pero sobre todo era imprescindible la nueva estructura sindical, porque el convenio desde su inicio está pensado con una nueva mirada en relación al protagonismo del sindicato en la empresa, con nuevas competencias y derechos para su acción sindical. No olvidemos que estamos hablando de una iniciativa siete años antes de la publicación de la Ley Orgánica 11/1985, de 2 de agosto, de Libertad Sindical, y el CGIQ anticipo no pocos artículos de esta Ley.

Pero creo que lo afrontamos así porque fuimos conscientes, como se demostró con el tiempo, que es cierta la teoría de Jean-Baptiste Lamarck, aquel naturalista francés que dejo escrito que “la función crea el órgano y la necesidad la función”. Y así fue, el convenio necesitaba unas organizaciones fuertes, organizadas y disciplinadas y precisamente esa necesidad fue el mejor acicate para avanzar en este objetivo.

Creo que podríamos afirmar, al menos yo estoy convencido de ello, que nunca FEIQUE, ni tampoco las dos federaciones sindicales de CCOO y UGT, hubieran sido lo que han sido durante estos cuarenta años sin el CGIQ. Porque, además de haberles dado sentido, nos ha exigido demandas y retos mayores que en otros sectores, retos a los que hemos tenido que responder y que explican, en gran medida, mucha de las particularidades de estas tres organizaciones tanto en el mundo empresarial, como sindical.

Pero en el fondo, ¿dónde está el valor real y práctico del CGIQ, me han preguntado muchas veces?

Mi respuesta siempre ha sido la misma: en su utilidad a las empresas y a los trabajadores y trabajadoras del sector  y que la convierte precisamente en una potente arma de presión tanto a a patronal, como a los sindicatos a la hora de su negociación. La presión de la necesidad de mantenerlo y de cuidarlo para que siga siendo útil.

Digo esto porque no han sido pocas las ocasiones que dentro de mi sindicato he oído críticas porque hacía muchos años que no se hacían huelgas en las negociaciones de este convenio colectivo. Y siempre he respondido con lo que aprendí en la conversación que tuve sobre la negociación colectiva con un dirigente sindical del la Federación Sindical IG Química alemana al que hice la misma observación. “Compañero, lleváis décadas  sin convocar huelgas en el sector químico en la negociación de su convenio sectorial” le dije. Su respuesta reconozco que me impacto. “Querido compañero” me contestó, “porque somos fuertes y la patronal lo sabe”.  Y siguió: “sólo los pobres tienen que estar extendiendo cheques para demostrar o aparentar que son ricos. A nosotros, la IG Química, no nos hace falta convocar y hacer huelga en cada negociación. La patronal ya sabe que tenemos fuerza para hacerla. Es precisamente esa fuerza la que está presente permanentemente en la mesa de negociación. Y cuándo lo tenemos que hacer, es que la patronal ha olvidado o desconfía de nuestra fuerza”.

FEIQUE siempre ha sabido que en este sector CCOO y UGT son fuertes y representativos en las empresas del sector. Y estos que FEIQUE es una patronal organizada y disciplinada. Y sobre todo ambos, patronal y sindicatos, que una negociación cooperativa sienpores precisa de un equilibrio de fuerzas e intereses razonable. 

Durante estos cuarenta años las dos partes han sido conscientes de que el convenio debe expresar los salarios y condiciones de trabajo reales de las decenas de miles de trabajadores y trabajadoras afectados. Y debe también responder a los cambios constantes en la industria y el trabajo. Han sido conscientes de que el día que deje de ser útil o se rompa el razonable equilibrio de intereses no habrá fuerza capaz de mantenerlo vivo. Por esto, en mi opinión, algunos aspectos de la última Reforma Laboral han supuesto una dificultad añadida a la filosofía de este convenio porque claramente debilita el necesario equilibro. Precisamente en un convenio colectivo como éste que en toda su historia ha demostrado su voluntad de defender la “autonomía colectiva”. O sea la defensa del poder conjunto de decisión de los representantes de los trabajadores y de los empresarios a través de la negociación colectiva, como ha demostrado, negociación tras negociación, con su contenido.

Y unas palabras aún para acabar y buscar la moraleja. Hemos oído y leído muchas veces que este Convenio puede ser un ejemplo muy útil para los cambios y la modernización que precisa la negociación colectiva de este país. Estoy efectivamente convencido de que puede ser un buen testigo ante la difícil situación política y social que vivimos. Un testigo de las ventajas de sumar fuerzas y de compartir objetivos, de las ventajas de poner la fuerza de unos, los más fuertes, para empujar al conjunto. Un testigo en unos tiempos políticos en los que, lamentablemente, prima el agravio comparativo como motor principal de la movilización, la defensa de las diferencias y los espacios particulares.

Por esto es tan necesario seguir trabajando por unas relaciones laborales e industriales maduras, alejadas de radicalidad, demagogia y de populismo.

Así que os deseo, a la patronal y a los dos sindicatos, mucha inteligencia, innovación, valentía, trabajo y, como no, también, un poquito de suerte. 
  
Muchas gracias.

viernes, 7 de septiembre de 2018

EL HERMOSO MENSAJE DE PABLO IGLESIAS E IRENE MONTERO

Joaquím González Muntadas

Director de Ética Organizaciones SL

 

 

 

Gracias Irene Montero y Pablo Iglesias, gracias por el hermoso mensaje que contiene vuestra carta  abierta a la sociedad española, A quienes nos habéis acompañado”, publicada el pasado 3 de septiembre. Pero, sobre todo, gracias por este potente párrafo firmado por dos líderes políticos de especial relevancia de la izquierda política y social en el que nos decís que: ´Enseñaremos a nuestros hijos que sean siempre respetuosos con el que piensa distinto porque la humanidad, la decencia y la amistad no son el patrimonio exclusivo de ninguna causa”.

 

Es éste un mensaje que llevado a la práctica ahora ya, sin esperar a las futuras generaciones, sin duda haría mucho bien a una sociedad como la nuestra, especialmente propensa al sectarismo y al desprecio de las ideas del contrario.

 

Dejó escrito el filósofo Nietzsche que "La forma más segura de corromper al joven es enseñarle a apreciar más a los que piensan como él que a los que piensan de manera diferente. Y es precisamente esta falta de respeto hacia aquellos que piensan diferente, lo que explica muchas de las desgracias de la historia de nuestro país y las malas formas de hacer política, por haber estado contaminadas por el sectarismo que vemos diariamente.

 

Las palabras de Pablo e Irene afirmando que la humanidad y la decencia no son patrimonio exclusivo de ninguna causa son un potente mensaje. Otro gallo nos cantaría si se tradujera en la acción política y social del conjunto de las fuerzas políticas y sociales de nuestro país, empezando, claro está, por la propia organización que ellos dos dirigen y en la que, en no pocas ocasiones, el sectarismo ha estado muy presente en el discurso de sus dirigentes.

 

Otro gallo nos cantaría, porque es precisamente ese sectarismo el que facilita la tan extendida ausencia de autocrítica en la función pública y el que permite ese comportamiento tan común de explicar siempre el fracaso propio desde razones ajenas, endosando, así,  la responsabilidad al otro, como estamos oyendo diariamente. Actitud  que nos impide apreciar y valorar con valentía y sin reservas el éxito de nuestros competidores, siempre sospechosos de todo lo peor y merecedores de las descalificaciones más contundentes.

 

Es ese sectarismo tan presente el que hace que el acuerdo sea una excepción en nuestra práctica política y que genere tantas decepciones y rupturas en las organizaciones. Por el contrario,  el enfrentamiento, la confrontación y el enemigo externo se convierten en el preciado bálsamo para la cohesión interna de las organizaciones, aparentando firmeza cuando la mayoría de las veces no es más que disimulo y miedo a compartir riesgos y también soluciones. 

 

Son los anteojos del sectarismo los que paralizan la inteligencia e impiden la modestia necesaria para afrontar la acción política con eficacia. Los que nos llevan al conmigo o contra mí” que imposibilita ver y atender la compleja realidad que, por suerte, siempre está llena de matices y de grises que van más allá del radical blanco y negro.

 

Como pienso en catalán y escribo estas líneas desde Catalunya, siento aún más el valor y la importancia del mensaje de Irene y Pablo a sus dos hijos Leo y Manuel sobre la necesidad de ser respetuosos con el que piensa distinto”.  Algo que, cada día que pasa, está más ausente en la sociedad catalana, como podemos leer, oír y ver en los comportamientos de instituciones, medios de comunicación, políticos y particulares que desprecian, e incluso ridiculizan, a aquellos que piensan distinto a su verdad.

 

Por esto, ese vamos, vamos, como grito de combate que nos dicen en su carta que tanto han repetido Pablo e Irene a sus dos hijos, también nos lo deberíamos repetir los ciudadanos y ciudadanas para que las reglas de juego en la política sean el respeto a los demás y el desprecio a la prepotencia, al supremacismo y a la superioridad moral que expresan algunos sectores.  Entre otras razones porque es difícil imaginar que la solución a la mayoría de los problemas o conflictos que padecemos hoy la sociedad no venga desde la solidaridad, el diálogo y la suma de esfuerzos.

 

Felicidades a los padres, y mucha suerte a Leo y Manuel.

 

jueves, 31 de mayo de 2018

LA PATRIA OMBLIGO DE QUIM TORRA

Joaquim González Muntadas

Director de Ética Organizaciones SL







"Si somos catalanes es que no podemos ser otra cosa, si somos unos que forman la patria catalana es que no podemos ser parte de otra. Ante la patria toca elegir: tierra, bandera, lengua, historia, formas de vida, humor” Estas rotundas y contundentes frases son parte de un articulo de Quim Torra  publicado en El Món el 8 de septiembre de 2015 con el título Tornar a l’origen: la pàtria dels catalans. 



Rápidamente, después de leer estas frases escritas y firmadas por el actual President de la Generalitat, una de las más inquietantes de su abundante producción, me ha venido  a la memoria un articulo, éste muy distinto, de Joan Subirats, publicado hace ya dos décadas, el 28 julio 1998 en la edición impresa de El País(  artículo que fotocopié y  guardé como una referencia para  recordar por su interesante contenido)   en el que , apuntaba  los riesgos que corren aquellas comunidades que subliman sus elementos diferenciales a costa de reinventarse tradiciones e historias, que si bien pueden dar seguridades a muchos de sus miembros, al final acaban por crear espejismos que no suelen conducir  a un buen final. 



Pero lo que más me interesó de aquel artículo fue la referencia a la conocida metáfora del “viejo aparador” de Ernest Gellner , que al filósofo y antropólogo social,  británico de origen checo, le sirvió para argumentar que las naciones y las patrias no son unidades míticas naturales dadas, sino que,  muy al contrario, son más bien la cristalización de nuevas unidades culturales posibilitadas por la actual sociedad industrial abierta, global y cambiante.   



La metáfora de Gellner compara esa vieja “patria ombligo”, de puros y buenos catalanes, a la que aspira  Quim Torra, con aquellos viejos muebles- aparador, de inmensas dimensiones, de una sola pieza, que no se abandonaban en toda la vida y que servían para todas circunstancias. Aquel armatoste que ocupaba todo el espacio disponible, como la patria de Quim Torra,   donde no caben más identidades y en la que sólo se puede ser catalán y nada más que catalán.



Pero en las sociedades globales actuales, como nos dice la metáfora, la mayoría de las personas somos más comparables a esos muebles modulares, más modernos, que nos vamos armando de diversas identidades e influencias. Más parecidos a esos muebles a los que se les pueden ir sumando piezas y renovando. Más parecidos a un mueble adaptable que a los viejos aparadores que ofrecían la solidez y seguridad de ese patriotismo tradicionalista y conservador que nos propone Quim Torra para Catalunya.



Pero por suerte, muchos catalanes, creo que la gran mayoría, no queremos conformarnos con una sóla identidad cuando podemos disfrutar de varias enriquecidas y complementarias,  porque estamos más cerca del “hombre molecular” que expresa la metáfora de Gellner. La mayoría de los catalanes y catalanas son más parecidos a mi amiga con “ocho apellidos catalanes”, que se siente catalana hasta la medula, mucho más barcelonesa, que en Madrid se siente como en su casa, que el Rioja es su vino  preferido, que cada miércoles va a la academia de baile de sevillanas y que le emocionará tanto si la Selección de Fútbol española gana el Mundial, como cuando el Barça ganó la Champions Ligue.



Porque, por suerte, la mayoría de los catalanes y catalanas estamos  muy lejos  de la “patria ombligo” a la que nos convoca el President de la Generalitat de Catalunya, que entiende que sólo cabe una única interpretación de la identidad, en este caso, la catalana, cuando nos dice : “si somos unos que forman la patria catalana es que no podemos ser parte de otra” que es una síntesis fiel del pensamiento del nacionalismo conservador y tradicionalista,. Una corriente que hoy, por desgracia,  vemos como se  expresa en diferentes formas y colores en tantos lugares de Europa y América.