jueves, 2 de abril de 2020

VENTANA DE HOSPITAL


Quim González Muntadas


Lunes 30 de marzo
Buenos días desde la habitación del hospital.

Ayer domingo por la tarde, después de que me hicieran unas placas de los pulmones, los médicos han decidido ingresarme. Ahora a esperar toda la actividad, que de seguro que es mucha, para derrotar al coronavirus que tengo en el cuerpo. Me siento seguro y muy bien cuidado. Esperanzado en  que todo saldrá bien y, sobre todo, muy agradecido por el excelente trabajo y trato de todo el personal sanitario que me está atendiendo. Un beso a todos, amigos y amigas.

Si tengo humor, cada mañana haré una breve reseña de la experiencia del día.


Martes 31 de marzo


Aquí estoy, me siento como si fuera el único enfermo que hay en el hospital.
Me sacan sangre, me controlan las constantes, la fiebre, la tensión arterial…
Me pinchan, con suavidad, casi con amor, y sin hacerme daño.
Me han dado de comer lentejas y pescado, yogur, mandarinas, sopa, hamburguesa  …….
Llenan la habitación de sonrisas cuando entran -vestidas con plásticos, viseras, gorros como si se hubieran disfrazado de astronautas en un día de carnaval - a limpiar la habitación y hacer la cama …..
Y me detengo a pensar en la suerte que tengo, más allá de cómo acabe esto, de sentir, en circunstancias tan difíciles, este sincero, real y autentico calor humano.
Y me pregunto, cuál es el secreto que mueve a estas personas a actuar así. Y me respondo: EL COMPROMISO. EL COMPROMISO, es el que hace buenas las organizaciones, a las empresas, a los grupos de amigos, a los países. En definitiva, hace buena o no,  toda tarea humana.

¿Y qué es el COMPROMISO?

Pues, más o menos es:

LO QUE TRANSFORMA UNA PROMESA EN REALIDAD.

ES LA PALABRA QUE HABLA CON VALENTÍA DE NUESTRAS INTENCIONES.
ES LA ACCIÓN QUE HABLA MÁS ALTO QUE LAS PALABRAS.
ES HACERSE TIEMPO CUANDO NO LO HAY.
ES CUMPLIR CON LO PROMETIDO CUANDO LAS CIRCUNSTANCIAS SE PONEN ADVERSAS.
ES EL MATERIAL CON EL QUE SE FORJA EL CARÁCTER PARA PODER CAMBIAR Y MEJORAR LAS COSAS.
ES EL TRIUNFO DIARIO DE LA INTEGRIDAD SOBRE EL ESCPTICISMO.

Necesitamos más que nunca inundar de COMPROMISO nuestra sociedad. Vienen tiempos difíciles.

Gracias a todos y todas por vuestros mimos y apoyos en este muro. Se agradecen de verdad, no penséis que es un papel al viento. Llega al corazón.

Mañana, si estoy de humor hablaré de la solidaridad, ese otro ladrillo indispensable para construir una sociedad decente.



Miércoles 1 de abril


Hola amigos y amigas. Puedo decir que ayer martes 31 de marzo fue un día muy especial. He tomado conciencia que se ha roto para siempre lo que hasta ahora, con aire de orgullo, presumía el que “nunca, nunca he estado ingresado en un hospital”, a pesar de no haber sido un ejemplo de vida saludable. Algún día tenía que ser la primera vez.

Pero confieso que no es tan terrible. Me siento protegido, atendido y controlado. A las 6h me han hecho un electro, a las 9h y las 17h me han sacado sangre  y me han medido las constantes dos veces durante el día. A las 11h me han hecho nuevas placas en los pulmones. A las 11, 30h me ha visitado el medico y me ha felicitado porque no tengo fiebre. He desayunado, comido y cenado muy bien Me acompañan dos tubitos de plástico en la nariz, durante todo el día y la noche, que me ayuda a respirar mejor. Todo, por ahora, bajo control. El trato excelente e impagable.

Y la pregunta ¿todo este festival de atenciones, de medios y recursos por qué?

Y la respuesta, es clara porque vivo en una democracia social y de derecho. Porque vivo en un país que aún la mayoría de sus  ciudadanos y ciudadanas  creemos que vale la pena defender los servicios públicos. Porque aún somos más los que sabemos que es necesario pagar impuestos. Más los que no decimos en el mes de junio, en agosto o septiembre  “¡¡ joder !!, a partir de hoy, hasta final de año,  estoy trabajando para el  puto estado que se lleva el fruto de mi trabajo”.

Me están cuidando porque hay SOLIDARIDAD.

Una bonita palabra que se ha definido y usado de mil maneras. García Márquez la definió como “la ternura de los pueblos”, me gusta esta definición.

SOLIDARIDAD es el árbol de fruta compartida.

SOLIDARIDAD  es pensar que los otros pueden ser un enriquecimiento de uno mismo.

SOLIDARIDAD  es pensar en los otros como una extensión de uno mismo.

SOLIDARIDAD es la  la base de muchos valores humanos como: lealtad, compañerismo, empatía, amistad, amor, respeto

Pero la SOLIDARIDAD  individual o comunitaria no se puede satisfacer sin un Estado solidario. Es un sentimiento que necesita de política.

El mundo contemporáneo necesita  SOLIDARIDAD entre poblaciones y estados. Y en estos días veremos  la respuesta de  Europa.  Comprobaremos la autenticidad de  los valores de sus ciudadanos y gobernantes. Veremos si al final, acabarán  primando  los nacionalismos con sus particularísimos y egoísmos. Veremos si  ¿serán crueles y egoístas e indiferentes al sufrimiento de sus conciudadanos? ¿O responderán con SOLIDARIDAD abriendo un nuevo ciclo de esperanza para construir la nueva Europa?

Y acabo aquí, añadiendo un concepto que he usado reiteradamente durante décadas, en mi trabajo sindical, a la hora de definir que es un sindicato, cuando este es honesto, valiente e inteligente. Es la  “ORGANIZACIÓN DE LA SOLIDARIDAD”  o la  “SOLIDARIDAD ORGANIZADA”.

Gracias  por vuestros apoyos, mensajes  y mimos  que no me dejan estar solo porque me acompaña y llenan esta habitación de amistad.

Un beso y abrazos a todas y todos. Os quiero.

Si mañana puedo y  tengo humor  intentaré hablar  del valor de la ESPERANZA.

  
Jueves 2 de abril

Hola amigos y amigas, lluvioso y de cielo gris ha sido este primero de abril. Pero ha sido un día alegre dentro de las cuatro paredes de esta habitación de hospital.
La alegría que se desprende de Paula, de 32 años, enfermera que tiene dos trastos en su casa, uno de 5 años y otro de 3 años que le cargan de energía cada día.

La alegría de Montse, de 53 años, con un hijo y dos nietos y unos ojos especiales para este trabajo porque transmiten sosiego. Y Rosa, de 61 años, con un hijo de 35 años, desprende tanto amor por su trabajo que contagia y que me hace arrepentir porque no estudié enfermería.

Y la alegría por las buenas noticias que me ha dado, a las 11,30 h de la mañana, Rubén, el médico, de 43 años. Con su voz firme que transmite seguridad, me ha dicho: “esto va bien”, y por esto, “vamos a probar como reaccionas sin oxígeno”. Así que me han retirado los tubitos de plástico que tenía en la nariz. Vamos a ver el resultado, seguro que positivo.

La habitación se llena de alegría cuando entra Gracia, de 45 años, con tres hijos, sevillana.

Juntos nos hemos lamentado de no poder disfrutar este año de la Feria de Abril de Sevilla, pero nos hemos citado para la próxima Feria para brindar con un vaso de rebujito al son de las sevillanas. No hay fiesta más grande en el mundo que la Feria de Sevilla. He ido una decena de veces, siempre con mi amigo Salvador López, que ya no está, y en esta habitación he pensado mucho en él y en Rafael Martínez Parra, que desde que se fueron me falta algo vital en mi vida.

Pero tengo ESPERANZA de que todo saldrá bien. La ESPERANZA como ese estado de ánimo que te hace sentir como alcanzable lo que deseas.

La ESPERANZA es un hábito que necesariamente tenemos que incorporar en nuestras vidas. Es una condición imprescindible para ser feliz.

Vivir sin ESPERANZA sería vivir en el sufrimiento perpetuo, en el miedo constante, en la tristeza permanente. Perder la ESPERANZA significaría renunciar a hacer lo que se debe para superar los problemas.

Alguien dijo que, “tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes, en los dos casos tienes razón”. Es verdad, porque también depende de ti como afrontes el deseo y el objetivo.

La ESPERANZA involucra confianza en algo y alguien. No tiene nada que ver con la ilusión pues esta es solo anhelo sin acción, ni compromiso.

Dicen que la esperanza es lo último que se pierde y no siempre es verdad. Demasiadas veces las personas, los grupos y las organizaciones perdemos la ESPERANZA antes de haber llegado hasta el final del compromiso y del esfuerzo necesario que exige el objetivo.

Gracias a la ESPERANZA construimos un pensamiento positivo. Por ejemplo, ante una enfermedad, en la que el estado de ánimo se convierte en una parte muy importante de la terapia. Dicen los médicos que los pacientes con ESPERANZA cuentan con mayores niveles de dopamina, endorfinas y otras sustancias neuroquímicas que favorecen el bienestar y la energía para vivir. Seguro que sí.

La ESPERANZA es nuestra fuente de energía, es un combustible necesario para la vida y el día a día. Aristóteles nos dejó dicho: “la ESPERANZA es el sueño del hombre despierto”.

Espero que, después de tantos siglos, Aristóteles nos deje plagiar algo su frase para decir también que: “la ESPERANZA es el sueño de las sociedades despiertas”. Las sociedades que quieren evitar caer en el pesimismo y la inacción. Quieren impedir que triunfen los discursos destructivos de los oportunistas políticos, de los egoístas y los malos agoreros a los cuales empezamos a ver en muchos sectores políticos, económicos y medios de comunicación de nuestro país.

La ESPERANZA colectiva tan necesaria, precisamente, en estos días para impedir que nos ocurra lo de la poderosa águila de esta antigua fábula.

“Érase una vez, en un país lejano: unos malvados ataron a una poderosa águila en un pino de una montaña con una cuerda gruesa y muy bien trenzada. El águila batió sus alas una y otra vez, picoteó la cuerda, estiró una y mil veces, (...) hasta que cansada, pasado el tiempo, se rindió y se quedó encogida. Sin embargo, la acción combinada de sus esfuerzos y del paso del tiempo, y de la escarcha, que se metía dentro del trenzado de la cuerda, ésta se había deshilachado.

Habrían sido suficientes unas pocas sacudidas más para que la cuerda se rompiera y el gran pájaro recuperara su libertad. Pero el águila se había rendido. Había perdido la ESPERANZA. Había renunciado. Permanecía agachada y vencida para siempre, ahora, ya no prisionera de la cuerda, ni de los hombres malvados, sino de su desánimo y renuncia a luchar.”

No nos dejemos abatir, renovemos la confianza en nosotros mismos y en nuestro futuro como sociedad. Somos más y tenemos más fuerza los que tenemos ESPERANZA. Somos muchos más los que, como canta el gran Sabina, queremos que gane el puedo, la guerra del quiero.

Aunemos fuerzas y sumemos ESPERANZAS vienen tiempos difíciles lo sabemos, la suma de esfuerzos y de ESPERANZAS será el único camino.

Gracias de nuevo por todos los mensajes de cariño que son la mejor compañía y que guardaré toda la vida. Os quiero.



jueves, 19 de marzo de 2020

¿DE MADRID NOS ROBA A MADRID NOS MATA?


Quim González Muntadas

Nunca había sentido la rabiosa necesidad de expresar mi indignación en una hoja de papel, como la que he sentido hoy, 18 de marzo, al oír, en la rueda de prensa de Alba Vergés i Bosch (Consellera de Sanitat) decir que: “está indignada por la confiscación de material sanitario hacia Madrid”.

Después de estas declaraciones, las Redes Sociales en décimas de segundo han explotado, inundándose de comentarios. Evito reproducir algunos por vergüenza de proceder de conciudadanos. Van en la línea del “ingenioso” mensaje de Clara Ponsati y Carles Puigdemont sobre “Madrid y el cielo”.

No sé si el gobierno de España preveía esta estrategia de Torra y Puigdemont, los cuales no dejarían escapar esta gravísima crisis sanitaria para abrir un nuevo frente en sus intentos de erosionar al Estado Español,  aprovechando la ansiedad social con la acusación de ser incompetente y despectivo con Catalunya por no aceptar su propuesta de cerrar las fronteras de su imaginaria República Catalana como solución milagrosa.
  
Estamos acostumbrados a escenarios y performances en las que se aparenta ser una República independiente y el President un jefe de estado, lo que no es lo grave, sólo ridículo y caro. Hemos visto estos días contraprogramando medidas y replicando iniciativas, con el intento de que aparezcan como propias y anticipadas a las del gobierno central. Presentando a alguno de nuestros científicos descalificando a los del gobierno central. Esto tampoco es grave, ya estamos acostumbrados.

Tampoco es excepcional presentar constantemente todas las iniciativas solidarias de la sociedad catalana, un ejemplo, os aplausos desde las ventanas y balcones a los profesionales de la sanidad, como algo propio de Catalunya, obviando que es una iniciativa de toda España, y una copia, con buen criterio, de lo que venía haciendo el pueblo italiano hace ya semanas atrás. Es la práctica habitual de pretender identificar épicas virtudes como propias de un territorio. Pero la tierra no es la que da las virtudes, da judías verdes, patatas o cebollas etc.

Ocultan que los valores los dan las personas. Pero esta verdad no la puede aceptar el nacionalismo porque se le hundiría el andamio que aguanta su proyecto “queremos estar solos porque lo haremos mejor, y lo haremos mejor porque somos mejores”. Y por esto, también, el gobierno de la Generalitat ha expresado su queja e incomodidad con la campaña institucional que dice: "este virus lo paramos unidos".

Ante una crisis sideral como la que estamos viviendo se inventan agravios que encienden a la ciudadanía, (razonables si fueran verdad), como el de que “la policía del Estado español está confiscando material clínico necesario para atender a nuestros enfermos”.

Insisten en presentar a Madrid como el foco de la infección con el objetivo de que cada ciudadano saque como conclusión lo que militantemente expresan en las redes: “como la burocracia, el centralismo, la monarquía, el régimen del 78, no quieren cerrar Madrid, las muertes futuras tendrán un responsable”.

Lo grave es lo que destila esta estrategia en la parroquia independentista: que en Cataluña no necesitamos coordinar estrategias, políticas, recursos y medios, porque nosotros nos comparamos con los verdaderos países europeos Francia, Alemania o Bélgica, aunque sus medidas sean calcadas a las de España. Tenemos mejores instalaciones, medios y profesionales, nuestro científico es más listo que el madrileño y, por supuesto, también nuestra consejera de sanidad lo es más que el socialista Salvador Illa.  Con esto nos vienen a decir a los catalanes y catalanas que si el gobierno de España crea, como ha hecho, un mando único es una afrenta, es un 155 sanitario, “un ataque cargado de envidia, porque nosotros lo haríamos mejor y quedarían en evidencia”. Argumentos textuales en boca de tertulianos y opinadores de ese mundo.

Pero los dirigentes del independentismo, en primer lugar, Torra y todo el Govern, deberían saber que estos mensajes son munición muy gruesa, tremendamente destructiva socialmente. Insinuar que la responsabilidad de las muertes en Catalunya puede ser de Gobierno de España. Es, insisto, socialmente destructivo.
 
Creo que hemos de decirles a estos dirigentes: “por favor parad”. Nunca se sabe si en unas semanas, lo que hoy se desprecia, se veta o incluso se insulta con prepotencia, el posible trabajo de la Unidad Militar de Emergencias (UME), mañana sintamos imprescindibles sus servicios, también aquí, dado que de esta crisis sabemos que será larga e incierta. “Por favor parad” porque de seguir en esta estrategia, cuando sabemos que las personas buscamos responsables a nuestras desgracias, se pasará del grito “España nos roba”, a “España nos mata”. Un juego muy peligroso.

domingo, 26 de enero de 2020

LA HORA DE SUMAR ESPERANZAS


Quim González Muntadas

Casi por generación espontánea, se ha creado la Plataforma de Apoyo al Programa de Gobierno “COALICIÓN PROGRESISTA”. Una iniciativa de un reducido número de personas, la mayoría de ellas veteranas en militancia sindical, política y social, movidas por la ilusión que representa la oportunidad de poder abrir hoy en España un nuevo capítulo político. Un nuevo capítulo capaz de convertir el pesimismo en la esperanza de recuperar el porvenir desde una acción política para situar el futuro en un lugar privilegiado de la agenda política del nuevo gobierno del PSOE y Unidas Podemos.

Una Plataforma que aspira sumar miles de adhesiones de personas de toda España comprometidas en promover la necesaria alianza del Gobierno con la sociedad. Muy conscientes de que del éxito o fracaso de este gobierno dependerá el futuro de nuestra educación, la sanidad, el empleo, el modelo productivo, el futuro de las pensiones, los derechos sociales y las libertades públicas. En definitiva, el futuro de nuestro país y sus gentes. Una Plataforma que aspira agrupar a miles de mujeres y hombres sin compartimientos de dónde han nacido o viven, de lo que estudien o de qué trabajen. Votantes del PSOE y UP, también no votantes de estas formaciones que ahora entiendan la importancia de que su propuesta avance, conscientes todas y todos de la necesidad de fortalecer desde el apoyo activo la defensa de la unidad de las izquierdas. Que quieren contribuir a evitar el riesgo “de mirar como chiquillos malcriados, como si no fuera con nosotros y repartiendo denuestos contra las derechas pero sin mover un dedo para fortalecer a la izquierda”, como nos advierte el sabio periodista y escritor Gabriel Jaraba en su Blog. 

Miles de personas de toda España conectados en Red y comprometidas para que se hagan realidad los compromisos contemplados en el Programa de Gobierno Progresista. Conscientes de que es una condición indispensable para devolverle credibilidad a la política y prestigio a nuestras instituciones, algo imprescindible en toda sociedad democrática.

Son tiempos de esperanza que exigen el apoyo activo y la movilización ilusionada de los sectores progresistas, que son la gran mayoría de la sociedad española. Movilización en favor de las políticas comprometidas en el Programa de Gobierno. Porque las resistencias de las derechas son y serán furibundas, como expresa ya su negativa a reconocer la legitimidad democrática del Gobierno de Coalición Progresista y con ello a reconocer y aceptar el último resultado electoral.

Una “Plataforma de Apoyo al Programa de Gobierno Progresista” que aspira a ser la suma de esperanzas y convertirlas en movimiento ciudadano que empuje hacia delante la acción de gobierno, que ayude a remover las muchas resistencias de los sectores más reaccionarios. La suma de esperanzas que ayuden y acompañen a la acción de gobierno en su objetivo de recuperar el dialogo, la convivencia y la fuerza para corregir las sangrantes desigualdades provocadas por la gestión conservadora de la crisis.

Son muchas las expectativas y esperanzas acumuladas que necesitan de unos partidos de izquierdas fuertes y unidos, una ciudadanía movilizada para vencer las dificultades y para garantizar que la acción de gobierno dé los frutos que esperamos la mayoría de la sociedad.

Es el momento también de afiliarse y comprometerse con el sindicalismo confederal y con la militancia política. El momento de empujar desde abajo para tender puentes de diálogo que superen viejos conflictos mal resueltos que atienden más a las esencias que a la existencia y necesidades de las personas. Es el momento de abrir de par en par las puertas de la esperanza que puede representar el Programa de Gobierno “COALICIÓN PROGRESISTA”.

Sumemos esperanzas, nos lo merecemos, no podemos dejar escapar esta oportunidad.


miércoles, 8 de enero de 2020

¡ESPERANZA!


Quim González Muntadas

Con admiración  a  Aina Vidal Sáez, diputada de En Comú Podem


Qué alegría titular estas líneas con el grito ¡ESPERANZA! y dejar atrás dos artículos tan distintos al de hoy publicados en estas mismas páginas de NUEVATRIBUNA.ES, los pasados 2 de agosto  y 18 de septiembre, titulados ¡INUTILES! y ¡QUE GRAN ERROR!, que expresaban, creo, el sentimiento de frustración de miles de mujeres y hombres de izquierdas y progresistas de este país. Vimos con seria preocupación el riesgo de que se frustrara la oportunidad de poner en marcha un Gobierno de progreso capaz de afrontar con urgencia los grandes retos de nuestro país, teniendo en cuenta los intereses de los sectores más necesitados de la sociedad, y abrir una nueva etapa de acción política de unidad de las izquierdas.

Hoy es un día de alegría y de ESPERANZA para hacer realidad el contenido del acuerdo de GOBIERNO DE COALICIÓN PROGRESISTA, firmado por PSOE y Unidas Podemos como base del gobierno que presidirá Pedro Sánchez. Un gobierno que se compromete en la defensa de la libertad, la tolerancia y el respeto a los valores democráticos, que aspira convertir España en un referente de la protección de los derechos sociales en Europa, que se empeña en el crecimiento y la creación de empleo de calidad; en la lucha contra el cambio climático, en impulsar  políticas que garanticen la seguridad, la independencia de las mujeres, la justicia fiscal, la corrección de los gravísimos déficits de nuestro sistema educativo  y el fomento del diálogo para garantizar la convivencia en Catalunya y la normalización de la vida política.

Alegría y esperanza que no ocultan las muchas y grandes dificultades a las que se deberá enfrentar, y que precisará  de mucha inteligencia política y también del compromiso, apoyo y la movilización social del mundo de trabajo y los sectores progresistas a la hora de defender las reformas necesarias, que deberán ser profundas, y que sufrirán la contestación radical de las fuerzas de las derechas política y económica en la defensa de sus privilegios, como descaradamente nos han  anunciado.

A pesar de estas previsibles dificultades, como dijo Hannah Arendt, tenemos derecho a esperar milagros, no porque seamos supersticiosos, sino porque los seres humanos, cuando actúan libremente y en comunidad,  “están en condiciones de realizar lo inverosímil e incalculable”.

Podemos mirar el futuro con esperanza si los sectores progresistas hacemos nuestro el cambio que vamos a vivir, si desde el compromiso y la movilización, el mundo del trabajo recupera su protagonismo, empujado por quienes creemos que solo la política del bien común podrá construir una sociedad más igualitaria y justa.  Como soporte a los objetivos del programa del gobierno de coalición progresista, vemos múltiples iniciativas en las redes sociales, como la de José Luis López Bulla desde su Blog Metiendo Bulla, un buen ejemplo de impulso de movimientos, foros, espacios abiertos de diversos sectores profesionales, etc.

Esperanza, como la definió Vaclav Havel, “no es la convicción de que algo saldrá bien, sino la certeza de que algo tiene sentido, salga como salga”. Pero en este caso, por el bien de nuestro futuro y de la justicia social, debe salir bien. No se puede frustrar la ilusión que hoy vivimos millones de personas. Así que  hoy  podemos gritar  ¡Viva la esperanza!


miércoles, 6 de noviembre de 2019

CATALUÑA, ¿ACTIVISMO O POLÍTICA?


Quim González Muntadas

Los tiempos cambian que es una barbaridad, y en las formas de hacer política podemos afirmar que todavía más. Solo hay que ver cómo aquellas estrategias de acción política y de proselitismo en la búsqueda de tus iguales para sumar fuerzas y para organizarse en partidos políticos hoy forman parte de un pasado lejano para amplios sectores de la sociedad.

Empieza a parecer poco común la figura del militante organizado en un partido, comprometido con su esfuerzo y participando en sus estructuras, compartiendo  reglas de convivencia y de discusión y cuya opinión es contrastada por otros para ser potenciada o matizada según la dialéctica del debate.

Ahora se está imponiendo el activista, como se autodefinen tantas personas en sus perfiles de Twiter o Facebook, en la firma de artículos o en la presentación como oradores en conferencias, entrevistas y tertulias. Activista, él o ella, solos con su individualidad ante el mundo y defensores de una causa particular, específica y parcial.

Activistas sin aparente adscripción política, como expresión de que se ha desactivado la defensa del colectivo. Con nuevas formas de desarrollar la acción y la movilización social a través de las redes sociales y también, en no pocos casos, desde el sofá de casa. Personas que afirman que se han superado los partidos políticos porque entienden que son estructuras estrechas y que limitan la libertad personal.
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Pero en cambio la nueva realidad de las formas de acción que se han impuesto en los ámbitos del activismo desde la Red, tiene muy poco de participación real. La acción del activista, en muchas ocasiones constituye la máxima expresión de la verticalidad, su única reflexión son las consignas en la Red, seguidas con un grado de disciplina y uniformidad que para sí lo hubieran querido aquellos viejos y tradicionales partidos leninistas del férreo centralismo democrático.

Un ejemplo claro de las nuevas formas de acción desde la Red lo vemos como ejemplo en Catalunya con la movilización en torno al “Tsunami Democràtic”, que, en muy pocas semanas, consigue trescientos noventa mil inscritos en su cuenta de Telegram y es capaz de lanzar una consigna de acción desde el anonimato que siguen miles de personas con instrucciones claras del qué, cuándo, cómo y dónde actuar. Es la quinta esencia de la disciplina ciega. No sé quién me manda, pero le sigo dónde y cómo me diga. Algo que ni el militante del partido más leninista de la historia, ni el soldado más abnegado de un ejército regular, ni incluso los más fieles de la Iglesia Católica, harían para seguir instrucciones sin conocer quién las emite.

Son formas imbatibles para estos dirigentes del independentismo catalán que elaboran las estrategias y publican las instrucciones desde el anonimato, así nadie les podrá pedir responsabilidades por sus decisiones. Como también es cómodo para el activista en la Red que, frente a los aburridos partidos políticos con sus reuniones, argumentos, discusiones, asunción de responsabilidades, crítica, balances de resultados, dimisiones, votos, cuotas, escuchar y encontrar el consenso, etc. etc., puede cumplir con la causa con tan sólo unos retweets, un me gusta o un compartir.

Es mucho más divertido, como estamos viendo estos días en Catalunya, salir a la llamada a una marcha, a una manifestación, a un corte de vías y carreteras, o a la performance más ingeniosa por su colorido y estar viviendo una gincana permanente, como si estuvieran de colonias de verano todo el año, retransmitida en directo durante horas por TV3.

Y sobre todo también, es más cómodo y divertido para los líderes de los partidos independentistas y para gobierno de la Generalitat que en lugar de ejercer la aburrida actividad parlamentaria y responsabilidad institucional, han transferido al activismo la responsabilidad de la acción política y el futuro del país. Convirtiendo la agitación social en un fin en sí mismo que sirve para  tapar  el fracaso del  “procés” y su nula gestión de gobierno, aunque este acabe devorando a los partidos políticos. Una institución imprescindible porque hasta ahora, después de siglos, aún no se ha inventado nada que mejore la democracia representativa ejercida desde los partidos políticos cuando estos son capaces de asumir su responsabilidad.

miércoles, 2 de octubre de 2019

EL NO DE CCOO Y UGT A LA HUELGA INDEPENDENTISTA


Quim González Muntadas

El independentismo político y civil lleva varias semanas anunciando y organizando su respuesta, dicen contundente, a la sentencia que el Tribunal Supremo hará pública en pocos días, en este mes de octubre.  Han anunciado, entre otras muchas acciones, unas conocidas y otras llevadas en secreto por la amalgama de instituciones, organizaciones y entidades independentistas una Huelga General, aunque, seguramente por pudor semántico de la palabra huelga, algunos sectores más de derechas y neoliberales, lo bautizan como “una aturada de país”. de unas horas, un día, tres días o incluso hay colectivos que defiende indefinida.

A fecha de hoy faltan concretar los detalles del alcance y la duración de esa movilización, aunque ANC, los CDR, EL TSUNAMI DEMOCRATIC, ENS PLANTEM, etc., etc., nos anuncian que aspiran a que sea una “acción estratégica y unitaria, con el epicentro en las principales vías de comunicación”. Se supone que nos quieren  decir lo que todo el mundo entendemos, con “principales vías de comunicación”.

Para garantizar el éxito de la movilización, como informan diariamente los medios de comunicación, están sondeado a representantes de las diversas patronales  a fin de evitar un rechazo frontal de las empresas a la huelga, sea general o parcial y, con ello, evitar el riesgo de que el seguimiento no vaya más allá de los botiguers del centro de los pueblos y de muchos de los empleados públicos de la Generalitat y Ayuntamietos con mayoría independentista.

Apoyando  la convocatoria hace semanas que ya se han pronunciado los principales dirigentes de todos los partidos y asociaciones independentistas, y, por supuesto, también el President de la Generalitat y sus Consellers y a la que se le ha sumado la última Resolución del Parlament respaldando la desobediencia civil e institucional, lo que marca una clara referencia de por dónde pueden ir las cosas tras conocerse la sentencia. Y, una vez más, ahí están en su papel de agitación y propaganda todos los medios de comunicación públicos dependientes de la Generalitat  que llevan semanas, sin pudor, y con todo el descaro, alentando y promoviendo esta movilización que busca desde el primer momento la referencia en aquel 3 de octubre de 2017, convertida ya en otra fecha más del glosario independentista preñado de efemérides históricas.

Hemos oído pronunciarse a alcaldes y alcaldesas, asociaciones de comerciantes, de payeses, de estudiantes y de PYMES. Incluso los directivos de la Cambra de Comerç de Barcelona se han declarado a favor de una "aturada de país”. Pero falta una pieza fundamental, faltan CCOO y UGT, ya que en aquella movilización del 3 de octubre del 2017, con mucho o poco entusiasmo según los barrios, estuvieron presentes los dos grandes sindicatos confederales en Catalunya, lo que le dio el sobado argumento de “movilización trasversal”, reiterado en la mayoría de los actos y acciones que organiza el secesionismo con el eslogan de que esto “no va de independencia, va de democracia”. Aunque siempre, con todo el descaro, al final vemos que no dejan duda que  sí es a favor de la independencia.

Conscientemente, CCOO y UGT no convocarán paros en las empresas, como ya no lo hicieron en el pasado mes de febrero, ante la huelga general convocada coincidiendo con el inicio del juicio del 1-O en el Tribunal Supremo. La negativa del sindicalismo confederal, abrumadoramente mayoritario en la clase trabajadora de Catalunya, de participar en la estrategia del independentismo es trascendental porque clarifica dónde están los intereses de los trabajadores y trabajadoras catalanes y, sobre todo, define con claridad la colocación y las prioridades del sindicalismo de clase en el conflicto social, tanto en Catalunya como en el resto de España. Porque CCOO y UGT no son una organización más, ni una de tantas entidades, plataformas, colectivos o coordinadoras que se han ido creando y deshaciendo en estos años en Catalunya al calor de los acontecimientos del procés. Ambos sindicatos tienen historia, estructuras representativas de la pluralidad social  y la diversidad del mundo del trabajo. Tienen capacidad de criterio propio para expresar su opinión autónoma sin necesidad de aparecer confundidos con intereses y tácticas electorales que en el fondo es a lo que responden las anunciadas movilizaciones para este mes de octubre.


miércoles, 25 de septiembre de 2019

¡QUÉ ERROR!


Quim González Muntadas

Ayer, 17 de septiembre de 2019, tras el anuncio de que el Rey no tenía propuesta de candidato para la convocatoria de una nueva sesión de investidura, al escuchar a Pablo Iglesias explicar lo que según él habían sido las causas por las que han fracasado las negociaciones que permitieran investir presidente a Pedro Sánchez, y lo que representaba el que se hubiera frustrado la creación de un gobierno progresista como él ha propuesto, me he acordado de este chiste:

Un ruso, nuevo rico, conduce a gran velocidad por la carretera con su flamante coche. Se estrella contra un árbol y tras unos segundos emerge del desastre y gime:
─Mi Mercedes... Mi Mercedes...
Los médicos de la ambulancia que le están atendiendo le dicen:
─Pero señor... ¡Qué importa el auto! ¿No ve que ha perdido un brazo?
Y mirándose el muñón sangrante, el hombre llora y sigue gritando:
¡Mi Rolex! ¡Mi Rolex!

Tuve la sensación de que Iglesias se parece al nuevo rico ruso que se lamenta por haber perdido primero el Mercedes, y luego el Rolex, sin capacidad para ser consciente de que lo que de verdad ha perdido tenía un valor infinitamente mayor y representaba una pérdida mucho más grave, puesto que acababa de perder parte de su brazo. 
En esta frustrada negociación, lo grave de verdad que ayer hemos perdido la clase trabajadora y los sectores progresistas de este país, lo más grave de este fracaso, no es que él y UP no estuvieran en el reivindicado gobierno de coalición, aunque creo que hubiera sido una muy buena noticia que hubiera aceptado la propuesta de acuerdo que tuvo encima de la mesa en el mes de julio. La verdadera catástrofe es que se ha frustrado un posible programa de gobierno con el que se podían sentir identificados los sectores que Podemos dice que aspira a representar. 
Con este párrafo no pretendo responsabilizar en exclusiva, ni mucho menos, a UP, ni a su líder Pablo Iglesias, del fracaso de las negociaciones. Porque ahí está también la gestión errónea, errática y amateur de Pedro Sánchez, empezando por el error de anunciar desde una cámara de TV lo que nunca un buen negociador haría, el veto a Pablo Iglesias. La primera norma de Técnicas de Negociación es no atacar y descalificar al interlocutor, y centrarse en las propuestas. Y, en la misma línea de descalificaciones, el que Pablo Iglesias afirmara que querían estar en el Gobierno, no para aplicar un programa común consensuado con el PSOE, sino porque “no se fiaban” de Pedro Sánchez, del PSOE.
Creo que en el fondo la explicación última de este desaguisado también la tendremos que buscar en los nuevos estilos de dirección que se han impuesto en los partidos políticos. El hiperliderazgo que ha hecho desaparecer el debate colectivo y con ello los contrapesos que necesita toda organización, eso de la tesis, la antítesis y la síntesis. Ha desparecido la estructura de los partidos y, como dijo el sabio, “estructura es lo que dura”. Y es este hiperliderazgo lo que da lugar a que muchas veces la estrategia no sea más que los humores, las fobias y las filias del líder. Sin esta realidad no se entenderían las purgas que viven y vivirán todos los partidos tras los congresos: sobran “todos aquellos que no me votaron en las primarias o en el Congreso como Secretario General o Presidente del Partido”.
Sólo así, con estos hiperliderazgos, se entiende que está negociación fuera lo más parecido a una serie televisiva que bien podría llevar el título de “Juego de adolescentes o de egos”.
Pero ahora viene lo peor, la nueva campaña electoral, ahora viene el “yo no he sido”. El todos contra el PSOE y el PSOE contra todos. Las descalificaciones y las medias verdades entre la izquierda. Mientras, la derecha a esperar que la frustración o el sectarismo, el ver quién la dice más gorda, lleve finalmente a que amplios colectivos de la izquierda no vayan a votar.
No es ciertamente una perspectiva muy constructiva, ni entusiasmante.  Pero yo iré a votar el próximo 10 de noviembre, y votaré a los mismos que el 28 de abril. No porque lo haya hecho bien la candidatura que entonces elegí. Sólo porque no lo ha hecho peor que las demás.
Nos va mucho a los trabajadores y trabajadoras, que no nos pueda el desengaño.

viernes, 2 de agosto de 2019

¡INÚTILES!


Joaquim González Muntadas

Inútiles, más que inútiles, es la expresión que más he escuchado de personas amigas, de izquierdas y progresistas, que hemos seguido con preocupación el día a día de las negociaciones para la investidura de Pedro Sánchez. Inútiles porque han sido incapaces de cerrar un acuerdo que se consideraba conveniente y, sobre todo, se preveía posible atendiendo a los resultados salidos de las urnas.

Hoy no se trata de buscar culpables, aunque no hay duda que han existido errores y que ninguno de los dos partidos puede escapar de sus responsabilidades. El PSOE por su desconcertante estrategia de cambios en sus propuestas sin apenas argumentación. La insinuación del fantasma de unas nuevas elecciones y la insistencia muy poco creíble opción de la abstención de  PP y Cs. Han acabado transmitiendo una imagen de improvisación, poca credibilidad y nula eficacia de presión a UP, si este era uno de sus objetivos.

Tampoco está exento UP de responsabilidad, que ha errado de plano en su estrategia de negociación. No por haber introducido cambios desconcertantes en su objetivo, ya que UP siempre ha dejado claro y meridiano su objetivo desde la noche del 28 de mayo que era conseguir un gobierno de coalición, que en parte, y no hay que olvidarlo, había conseguido en la recta final de la negociación,. Su error habrá que buscarlo en la explicación de el “¿por qué?” de su presencia en un gobierno de coalición. “Somos la garantía, ya que sin nosotros el PSOE no es de fiar”, ha sido su reiterado argumento central que condena a una lógica de negociación de suma cero. Repitieron el mismo argumentario que en la reciente negociación de los Presupuestos Generales del Estado en el que explicaron cada avance y medida positiva (SMI, pensiones, vivienda, etc) con un “hemos arrancado al gobierno del PSOE… “. Una lógica explicable en una negociación presupuestaria en puertas de una campaña electoral. Pero muy poco útil para construir las bases de la negociación de  un gobierno de coalición  que se debería sustentar en la confianza y el compromiso común.

El otro error ha sido el convencimiento de cada uno de creer adivinar las debilidades de la otra parte. Y en este caso es fácil deducir que no han acertado ninguno de los dos.

Ni Pedro Sánchez, acertó al  creer que conocía la psicología de Iglesias al no considerar el inmenso peso que tiene en toda negociación la reacción emocional que resulta del “juego del ultimátum”, en el que un negociador es capaz de sacrificar unas ganancias significativas, como creo que ha sucedido este el caso, con tal de castigar a la otra parte al tener, como dijo el líder de Podemos, la sensación de humillación.

Ni tampoco acertó Pablo Iglesias, al equivocarse en su convencimiento de que, al final de los finales, en Pedro Sánchez acabaría primando su interés de mantearse en la Moncloa a cualquier precio. Lo que le hizo creer que esta era su baza principal y definitiva, que le haría alcanzar sus máximas pretensiones. Se equivocó al no haber sabido medir dónde estaba “el límite elástico”, ese punto máximo de tensión que puede soportar un material sin sufrir deformaciones permanentes que le hará que ya no vuelva recuperar su forma original.  

Ahora, tras el fracaso y los errores se abre una nueva oportunidad. Conscientes, como sabemos bien, por experiencia, aquellas personas que su oficio es el sindicalismo que cuando se rompe una negociación casi nunca se reinicia con un ”como decíamos ayer”,  ni en el punto y la hora del día de la ruptura. Pero los votantes del PSOE y Unidas Podemos tenemos el derecho de pedir que los protagonistas  aprendan de los errores cometidos. Tenemos el derecho que en este nuevo ciclo que se abre, en lugar de repetir reproches y los mismos argumentos de antes de la votación de la fallida de la Investidura y  pongan en común   una reflexión adulta y profesional de las causas que explican su fracaso. Y sobre todo, tenemos el derecho que se pongan a trabajar en lo imprescindible, en lo que interesa a la inmensa mayoría de sus votantes, más allá de los nombres de los y las ministras y las formas de gobierno. Que pongan a tratar en el “¿para qué?”, o sea en un programa de gobierno común, realista, valiente en el que su eje sea la justicia social, la solidaridad, la lucha contra la desigualdad y la defensa  del bien común.

Lo contrario, deben saber que no se les perdonará.