sábado, 1 de octubre de 2016

Después el espectáculo del PSOE, ¿hará travesuras el PSC?

Después del espectáculo del PSOE, ¿hará travesuras el PSC?

Los hombres son tan simples y de tal manera obedecen a las necesidades del momento, que aquel que engaña encontrará siempre quien se deje engañar”. Maquiavelo .- El Principe

Esta semana pasada los dirigentes del Partido Socialista Obrero Español nos han permitido ver y vivir un verdadero espectáculo. Tan emocionante que ha sido retransmitido con todo lujo de detalles por los medios de comunicación, con programas especiales de TV y radio. Todo como si se tratara de una reñida final de copa de fútbol, con su información de “minuto resultado” incluido. Con las imágenes de los hinchas recibiendo  a los participantes en la puerta del lugar donde se iba a dar el acontecimiento, con las pancartas e insultos a los miembros del equipo contrario, incluso con agentes de seguridad presentes para evitar que se pudiera llegar a mayores.

Como en un verdadero espectáculo deportivo, en el que no podían faltar los inflamados artículos y comentarios propios de la prensa y radio deportiva alineada con su equipo local. Opiniones  llenas de estridencias, exageraciones y sensacionalismo e incluso editoriales, en no pocas ocasiones,  con insultos y falta de  respeto a la opinión de los  contrarios.

Un verdadero espectáculo, lleno de denuncias e incumplimiento de compromisos y de promesas, de acusaciones de traición e intereses ocultos, etc. Una exhibición de silencios y disimulos, de dobles lenguajes que han escondiendo la discusión abierta sobre el qué hacer tras las elecciones del 26 de junio,  posiciones escondidas en hipócritas, por imposibles, resoluciones que han hecho imposible un debate de personas adultas y profesionales en el que podamos entender las verdaderas diferencias y razones que han provocado este espectáculo.

Ya ha pasado el espectáculo del fin de semana, ahora  la pregunta obligada es ¿quién ha ganado? La respuesta es fácil, ha perdido el PSOE. La copa y la medalla  se las han llevado sus principales competidores.

Ha ganado Podemos, que ha conseguido presentarse como el desencadenante y protagonista principal de la crisis, la espoleta que ha hecho saltar por los aires al “viejo partido”.  Han sabido, una vez más, con un alarde de eficacia comunicativa concentrar, tal como aconsejan los expertos en comunicación, un mensaje claro y sencillo, sin matices, directo al corazón y por tanto, de buenos y malos, de blanco y negro. Mensajes que han acabado siendo los más repetidos. Como: “ha sido un golpe de estado”, “han perdido los defensores de las esencias de izquierdas”, “han ganado los barones y la obsoleta estructura del  viejo partido socialista”, “han ganado los intereses del  Ibex frente a la gente”  “ha vencido el poder establecido”, “se han impuesto los apéndices de Rajoy”, “ya sabemos quien es la niña de Rajoy”, etc.

Y ha ganado, cómo no, Mariano Rajoy y el Partido Popular, que ha visto, sentado a la  sombra de la puerta de su casa como pasaba en camilla su principal competidor autolesionado, desprestigiado para construir una alternativa de gobierno,  desmovilizado y debilitado para poder competir en unas terceras elecciones.

Ahora, solo falta saber cuánto podrán aportar, para ayudar o para estropear más, a este espectáculo de autodestrucción,  los dirigentes del Partit Socialista de Catalunya (PSC) en su próximo proceso congresual y de primarias. En cuanto ayudarán a levantar o a derribar el debilitado proyecto socialdemócrata en España y en Catalunya. Si aportarán útiles propuestas para recuperar la iniciativa en el mundo del trabajo, la educación, la solidaridad y la lucha por la igualdad etc, o su debate girará en  insustanciales diferencias internas o en nuevas-viejas  propuestas de desvinculación de los diputados y diputadas del PSC en el grupo socialista en el Parlamento español, en lugar de aspirar a jugar un papel de cohesión y liderazgo en estos momentos de extrema debilidad del proyecto común. Si consolidaran su posición firme a favor del federalismo o volverán a nacer, por enésima vez, nuevas disidencias y posiciones en su ya difícil y cambiante posición ante la compleja e incómoda realidad de política catalana.