jueves, 13 de agosto de 2020

140.000 MILLONES, ¿LA JODEREMOS UNA VEZ MÁS?

 


Quim González Muntadas

Europa nos ha asignado, fruto del Acuerdo de Recuperación Económica alcanzado en la Unión Europea, un volumen de recursos muy considerable. Al mismo tiempo se han marcado, con bastante claridad, los objetivos y prioridades a los que se deben destinar esos recursos. Por ello, España se encuentra en la urgente necesidad de definir su Plan, digámosle, estratégico, que responda del uso y destino de unos recursos que deberán ir dirigidos a alcanzar los objetivos de la Agenda de la ONU para el desarrollo sostenible 2030.

Dicho de otra forma, estamos ante la gran ocasión en la que deberíamos saber acertar en nuestras prioridades y distinguir los sectores económicos y productivos a potenciar. Acertar en distinguir qué necesidades sociales son las que exigen mayor atención y qué colectivos precisan mayor protección.

Estamos en el momento de encontrar la valentía y la fuerza política necesaria para acometer las reformas que llevan décadas esperando en el cajón. El momento de evitar la improvisación, el clientelismo, los electoralismos populistas, tan comunes en nuestra práctica política cuando se trata de distribuir recursos.

Estamos ante la ocasión del protagonismo de la política en la que prime el rigor. De pasar de las palabras a los hechos. De convertir los reiterados proyectos y las teorías de lo que “se debería hacer” en acción política.

En definitiva, estamos ante la hora de la verdad, para el gobierno de España por supuesto, pero también para todas y cada una de las Comunidades Autónomas, para los partidos políticos,  las patronales y los sindicatos, los empresarios y los trabajadores etc. Porque todos tendremos que elegir.

Una opción es repetir los viejos errores y que finalmente el reparto de estos recursos sea el resultado de la fricción y el combate feroz de los agravios comparativos al que apelen todos y cada uno de los territorios y sectores económicos. Y que el resultado final quede en la espontánea dinámica del mercado y en la suma agregada de los proyectos aislados de cada una de las Comunidades Autónomas como esferas que no se tocan ni se articulan en el proyecto común que es España.

O por el contrario, esta vez sí, somos capaces de construir, desde un Proyecto Común de futuro del país, impulsando lo que podría y debería ser un Plan Estratégico de país a 10 años. Un Plan que gire en torno a los objetivos de la Agenda 2030 y que da sentido a la intervención pública como motor de la economía. Y desde tal Plan, con el mismo eje y articuladas, todas las iniciativas, planes y proyectos autonómicos y locales sumando sinergias, tal como se define la articulación mecánica la articulación.

¿Sabremos aprovechar la oportunidad? Puede ser. Serias dudas surgen de las maneras con las que diversos partidos políticos e instituciones públicas abordan el Pacto del Gobierno central con la Federación de Municipios sobre los 15.000 millones. Una “revuelta” que ha sido capaz, desde el agravio comparativo, unificar todo el arco político del  PP a la CUP. Todos juntos, al grito de “van a robar los ahorros de los ciudadanos de nuestra ciudad”.

Si lo que estamos viviendo estos días es el preámbulo de lo que nos espera a la hora de la discusión del destino de esos 140.000 millones en los que tantos tenemos puesta tantas esperanzas de un buen destino y de palanca para construir un país mejor, más competitivo, cohesionado y más solidario, si es así, estamos jodidos y habremos perdido nuestra última oportunidad.