sábado, 30 de marzo de 2013

NECESITAMOS MÁS PLANES DE IGUALDAD



Joaquim González Muntadas

Este mes, coincidiendo con el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, se han presentado y publicado un sinfín de informes relacionados con los avances y a veces retrocesos de las mujeres en el trabajo y en la sociedad. Se han vuelto a poner de manifiesto las diferencias salariales por razón de sexo, también las dificultades para avanzar en la presencia de mujeres en los consejos de administración de las empresas, donde vemos como año tras año, a pesar de las leyes y recomendaciones nacionales y europeas se mantiene la escasa presencia de mujeres en éstos. Hemos conocido la relación directa entre contrato a tiempo parcial y mujer y se han publicado estudios muy importantes sobre la relación entre mujer y pobreza, que deberían tener mayor difusión porque denuncian situaciones que la sociedad  está obligada a corregir.

En estas fechas también deberían conocerse los avances efectivos, aunque silenciosos, que se han producido en muchas empresa y sectores, avances en los que mucho tiene que ver la RSC, la acción sindical, la negociación colectiva y el diálogo, y en los que son protagonistas trabajadores y trabajadoras, empresarios, sindicatos y patronales. Avances en la contratación de mujeres en sectores industriales hasta ayer masculinizados o en la corrección de diferencias salariales en situaciones de trabajo de igual valor. Avances en acciones de conciliación o en mayor atención formativa a las mujeres. Avances reales, insisto, fruto de la acción, del diálogo, de la sensibilización sindical y empresarial, pero vemos también que son avances sujetos al riesgo del abandono a medida que se va agravando la crisis y muchas empresas tiene la tentación de relegar sus compromisos y planes de igualdad por entender que son” lujos” prescindibles en situaciones difíciles como las que vivimos.

Pero la noticia más impactante es la aparecida en diversos medios de comunicación encabezada por el titular: "Las empresas prefieren a los hombres para gestionar la crisis" que nos informa de la reducción del número de mujeres en cargos de responsabilidad ejecutiva, que han pasado del 19,50 % en el año 2009  al 10,30 % en enero del 2013, como se ha dado a conocer en el estudio realizado por la escuela de negocios AEDA y la consultoría de recursos humanos ICSA.

El estudio refleja el retroceso de las mujeres en las responsabilidades ejecutivas por entenderse que los valores que aportan no son los más apropiados para afrontar la dura situación de crisis, expresando un grave retroceso cultural que delata el paso atrás de reforzar aquellos viejos, rígidos y además ineficaces valores en la gestión empresarial y así enterrar las buenas intenciones expresadas en los cientos de seminarios, campañas y jornadas para propagar y sensibilizar en la necesidad de que las empresas cuenten, más de lo que lo hacen, con el talento y los valores femeninos en la gestión empresarial.

Lo más grave de esta noticia es que advierte que estamos retrocediendo en el tiempo y en el espacio, y que en los ámbitos de muchas empresas y de la sociedad se sigue persistiendo en el error de entender que la rigidez y la jerarquías son las mejores formas de gestión para la salida de la crisis, cuando han sido precisamente estos valores, junto al autoritarismo, los causantes de parte de nuestro histórico retraso económico, de nuestro débil tejido productivo y  de la escasa innovación. 

Es muy mala noticia precisamente ahora y en estas circunstancias, porque deberíamos considerar más que nunca que sólo nos sacarán del pozo de la crisis mayores grados de flexibilidad y de participación, unos valores más identificados con la mujer, que deberían propiciar en muchas empresas un cambio en las formas de gestión empresarial que aporten una nueva cultura allí donde todavía hoy estén marcadas por el autoritarismo y el machismo. Por esto precisamos más Planes de Igualdad, como nos demuestran día a día las empresas con futuro, para conseguir entornos con hombres y mujeres iguales en derechos y oportunidades, capaces de integrar y aprovechar su diversidad y pluralidad. Hagamos el esfuerzo de incluir más mujeres en la gestión, si no es por justicia, por demostrada eficacia.