domingo, 15 de abril de 2012

¡LA LUCHA CONTINÚA!

Con más de cinco millones de parados, una reforma laboral que según el mismo Gobierno dejará sin empleo a otros 600.000 trabajadores y que ha sido utilizada por algunas empresas para comunicar a sus trabajadores que en caso de hacer huelga serían expulsados; con repetidas declaraciones de varios ministros anunciando que de ninguna manera se codificaría la ley, y con los diversos medios de comunicación amarillos intentando desacreditar a los sindicatos desde semanas antes de la jornada de huelga general, las grandes movilizaciones huelguistas del 29-M, tras las elecciones del 25-M, han supuesto una seria derrota para el Gobierno del Partido Popular y su política de sumisión a los tecnócratas de la UE.

La jornada del 29-M, que incluso ha sorprendido por su importancia a los más optimistas, ha hecho aflorar la tremenda indignación que se está incubando en el seno de la sociedad española y que anuncia nuevos y más fuertes enfrentamientos de los trabajadores y del pueblo español con la política de Bruselas y Berlín. Porque la indignación popular que derrotó primero al Gobierno de Rodríguez Zapatero con el voto al PP, quien en oposición demagógica a la reforma laboral de ese Gobierno y a sus recortes engañó a muchos votantes, se vuelve ahora contra el equipo de Mariano Rajoy. Han bastado sólo los cien primeros días para convencer a mucha gente de que es todavía mucho peor que su antecesor. Pero sobre todo han puesto de manifiesto que la batalla que libramos en España y en otros países europeos no es sólo contra nuestros Gobiernos, sino contra la política que aplica la Unión Europea a la crisis económica. Por lo que la lucha de unos y otros pueblos puede arrancar un cambio en el sentido de que los millones que ahora se dedican a reflotar la banca se destinen a elevar la demanda, es decir, la capacidad de compra de los ciudadanos, todo lo contrario de lo que hace hoy.

Los franceses, que también están en la lucha, pueden cambiar favorablemente toda la situación pues el candidato Hollande, al que las encuestas dan como posible ganador, ha hecho público un programa de cambio radical de la actual posición frente a la crisis y de reconstrucción democrática de las instituciones de la UE. Nuestra lucha, por tanto, se inscribe en una batalla que se libra en toda Europa. No estamos solos. Y el saberlo debe servir para impulsar a los españoles a proseguir la lucha con la voluntad de no cejar hasta la victoria.

La jornada del 29-M se ha desarrollado con gran ánimo en defensa del Estado democrático y social que consagra nuestra Constitución. La prensa amarilla ha sobrevalorado los incidentes de Barcelona y acusa a los piquetes de forzar a los trabajadores a hacer huelga. En realidad, la misión de los piquetes es defender el derecho de huelga frente a las coacciones a veces invisibles de los empresarios y las más visibles de las autoridades. El trabajador necesita muchas veces el pretexto del acoso de los piquetes para hacer huelga sin el peligro de ser despedido. Los incidentes que se han producido en Barcelona hay que lamentarlos y tratar de evitarlos. Pueden ser obra de elementos provocadores. Pero en otros casos indican que hay gente que está empezando a sentirse desesperada. Son ya cuatro años de crisis y familias enteras están sufriendo mucho. Es un factor que debería hacer reflexionar seriamente al Gobierno y a las clases dominantes. El 29-M ha sido un excelente comienzo, con UGT y CC.OO. iAdelante hasta la victoria!


9 de Abril 2012

martes, 20 de marzo de 2012

VIVA LA HUELGA GENERAL

Pocas huelgas generales habrán sido tan legítimas, tan justificables y habrán respondido al interés de tan amplios sectores sociales como la convocada por los sindicatos españoles para el día 29 de este mes. Del mismo modo, quizá el interés que defienden los sindicatos con esa huelga no se haya identificado nunca tanto con lo que corrientemente se denomina interés nacional. Porque ese día no se defenderá solamente el interés de los trabajadores de la industria, la agricultura y los servicios –que ya sería justificación suficiente–, sino el de los cinco millones de parados y el de los 600.000 más que les acompañarán en su situación en el curso de 2012 como primera consecuencia de la ley de la reforma laboral. Y con ellos la huelga general defiende en este caso el interés directo de los funcionarios del Estado, que ya han perdido parte de sus sueldos y viven bajo la amenaza de supresión de decenas de miles de sus plazas de trabajo si no se le paran los pies al Gobierno. Y entre los funcionarios están los profesionales de la sanidad y la educación, cuyas filas han comenzado a clarearse por las bajas administrativas iniciadas ya y que perjudican colectivamente al conjunto de la población.

Pero las consecuencias de la reforma laboral no recaen solamente en los que trabajan en los oficios y profesiones más diversas: 600.000 parados más significa que cantidad de pequeños y medios empresarios van a engrosar el número de los que están ya arruinados por la crisis y que incluso empresas mayores pueden verse afectadas por Ia reducción del consumo. El Gobierno asegura que todas estas restricciones garantizan el bienestar que disfrutarán un mañana que cada vez se aleja más. ¿Qué nos espera en 2013 y siguientes? Por el camino de la “austeridad”, de no “gastar más de lo que tenemos”, cada día son más pobres las Administraciones Públicas y puede llegar un momento en que la recaudación de impuestos, que ya ha bajado mucho, baje todavía más y la crisis de las finanzas del Estado sea insostenible.

Los Gobiernos europeos están haciendo precisamente lo contrario de lo que hay que hacer para superar la crisis. Y el Gobierno del Partido Popular puede echar las culpas al del PSOE de la crisis, pero él no hace otra cosa que agravar todavía mucho más la política neoliberal que llevó al fracaso electoral del PSOE. Ciertos medios de comunicación ayudan al PP a sembrar la confusión que tan útil le ha sido en los últimos tiempos a ese partido. La huelga general del 29 de marzo se ha hecho inevitable, necesaria en defensa del interés nacional. Es el único recurso que queda no sólo a los trabajadores, sino a todos los ciudadanos españoles. Formalmente, el Gobierno al que muchos votaron porque no había otra alternativa real al PSOE posee la legitimidad para gobernar. Pero las encuestas indicaron muy pronto que la gran mayoría tenía poca o ninguna confianza en Rajoy. Ahora lo que hace falta es que demostremos eso en la calle, desafiando el miedo paralizante que tratan de crear Gobierno y prensa amarilla.

La huelga puede ser un éxito si los ciudadanos la apoyan y participan resueltamente. No sería la primera vez que una huelga general obliga al Gobierno a rectificar. Cuanto más amplia y poderosa sea, menos sacrificios tendrá que hacer en el futuro próximo la ciudadanía para vencer la crisis. Hasta los miembros de la Policía deberían ver con simpatía la huelga. A fin de cuentas, todos ellos son ciudadanos hijos de familias de trabajadores que también sufren esta situación.

martes, 28 de febrero de 2012

DOS PREGUNTAS A LOS RICOS

Contemplando el giro que toma la economía española bajo los efectos de la política de “austeridad”, “reformas” y “recortes”, que imponen de consuno Berlín y Bruselas, me hubiera gustado hacer dos preguntas directamente a ricos propietarios y a políticos de derecha de nuestro país. Una de ellas se refiere a la seguridad en nuestras calles. Otra, al futuro del actual sistema económico y social, es decir el futuro de las actuales clases dominantes.

La crisis económica que vivimos es la más grave que ha padecido España. De una situación relativamente desahogada que teníamos antes de su comienzo, hemos saltado a un paro de más de cinco millones de trabajadores. Ahora, con la Reforma Laboral del PP, según el Gobierno, se creará empleo en un futuro indeterminado aunque a corto plazo nos produzca un aumento del paro que puede afectar a cientos de miles de trabajadores. No manejo estadísticas, pero por las noticias de prensa diaria puede deducirse que los robos en establecimientos comerciales han crecido de forma espectacular. El gremio de joyeros es una pura queja. Otros comerciantes se quejan, también cuando tanto se invoca a los emprendedores, de que aparte de los cerebros que se deciden a emigrar a Alemania o a los países emergentes donde se aprecia su valía, donde más se aprecia el espíritu de iniciativa es en la extensión de la delincuencia. Si en los próximos meses se desborda el paro cabe prever que la delincuencia crecerá también. Por muy inteligente y activa que sea la Policía, quedará desbordada y la seguridad ciudadana sufrirá todavía más. Cuando un hombre desesperado por no tener con qué sostener a su familia, por muy honesto y trabajador que haya sido siempre, no vacilará incluso en delinquir para dar de comer a sus hijos.

Mi pregunta a los propietarios que se quejan de la inseguridad ciudadana, es ésta: ¿Ustedes no se dan cuenta de que la llamada política de “austeridad”, una política neoliberal, va a poner todavía más en peligro la seguridad de los ciudadanos? La segunda pregunta tiene aún más calado. El Estado griego se encuentra en peligro de descomposición. Los Gobiernos democráticos de este país han dejado la plaza a Gobiernos de tecnócratas. Los partidos democráticos griegos se descomponen. Últimamente más de 43 diputados han dimitido. También lo han hecho algunos ministros. El pueblo en la calle protesta sin cesar, contenido por la fuerza pública. ¿Qué sucedería si un día la policía se declarara también en huelga? Se puede decir que algo parecido a una revolución. Y algo así no es imposible. La policía no está compuesta por millonarios, sino por gentes del pueblo cuyas familias también sufren la crisis. Durante cierto tiempo pueden cumplir las órdenes pero a medida que el Estado pierde autoridad moral y política esa actitud puede cambiar. ¿No sucede así en algunos Estados árabes, pese a que el pueblo allí no ha conocido antes ni el Estado del Bienestar ni las libertades democráticas como las que los pueblos europeos han disfrutado y disfrutan todavía aunque cada vez más mermadas?

El caso es que si la crisis se prolonga –y hoy por hoy nadie le ve el fin–. Lo que sucede en Grecia puede extenderse a otros países de la UE. Cinco de ellos han vuelto a la recesión y otros están expuestos a seguir el mismo camino. En ellos como sucede en Grecia van a producirse protestas que pueden agravarse si la crisis se prolonga unos años más. Hay un principio que dice que a iguales causas los mismos efectos. Cosas así han sucedido en la historia. ¿Por qué no habían de repetirse? Estoy diciendo que en Europa la crisis puede provocar grandes revueltas. Los mercados y sistemas financieros están jugando con fuego. La pregunta es: ¿se dan cuenta de esto los banqueros y los políticos? Hay otra política posible que consiste grosso modo en hacer lo contrario de lo que se está haciendo. Es decir, dar al pueblo los millones que ahora se dan a la banca (un pozo sin fondo). De esta manera crecería la demanda, el consumo y se activaría la producción de las empresas, crecería el empleo y se resolvería la crisis. Para ello, serían necesarias algunas reformas en el sector financiero del capitalismo que hoy no se hacen porque la política está dirigida precisamente por ese sector. P


2.UNTO DE VISTA

lunes, 27 de febrero de 2012

LA IZQUIERDA SECUESTRADA

La redacción de esta bitácora ha recuperado un artículo de Santiago Carrillo, publicado en Punto de Vista”, 1 enero de 2011.

El Center for American Progress y la Fundación Ideas, celebraron recientemente un encuentro en EE.UU., según parece, para analizar las causas de los retrocesos de la Izquierda. En cuanto vi que el inglés Blair era una de las estrellas congregadas con ese fin, me eché las manos a la cabeza, al borde del infarto, por estupefacción ¡Pobre Izquierda!.

Parece ser que los éxitos de la derecha se deben a la mayor capacidad de esta para comunicar su mensaje político.La Izquierda es más torpe comunicando, no acierta a explicar bien lo que hace. A juzgar por la información de “El País”, Felipe González sugirió que “para marcar bien el camino hace falta también un diagnóstico de la crisis, sus repercusiones y la respuesta”. Era, por lo visto, no una opinión sobre el fondo del problema, si no sobre el método necesario para abordarlo, bastante sensata.

Achacar las ventajas de la derecha a su extraordinaria pericia para la publicidad, exime de reflexionar sobre el fondo de la situación, que es el tema real. Las crisis que vive hoy el mundo, no solo la financiera y económica, sino los conflictos bélicos ---Palestina, Israel, Afganistán, Irán, Corea,--- las consecuencias de la diplomacia secreta reveladas por los papeles que se han publicado estos días; todas las políticas que hacen la vida de hoy tan problemática han sido realizadas indistintamente por Gobiernos llamados de “izquierda” o de “derecha”. Tan responsables de ellos son Blair como Bush, o cualquiera de los gobernantes --con raras excepciones-- que han jugado un papel en estos años, sean neo-conservadores o neo-liberales.

Esa política, su substancia, no era de izquierdas, sino conservadora. Y lo que sucede a la hora de comunicar es que la derecha es superior explicando la política que le es propia que quienes han sido elegidos como representantes de la izquierda, con programas que no concuerdan con su práctica gubernamental.

Claro, hacer la política de la derecha habiendo sido elegido por ser de izquierdas, por muy genio de la oratoria o de la pluma que se sea, es una tarea, en la que los líderes conservadores serán siempre más fuertes. Pero ya no es un problema de inferioridad en técnicas de propaganda.

Y ese es el dilema de la socialdemocracia actual, muy diferente de la primitiva, que ya no plantea el cambio de sistema y de hecho se ha transformado en el Partido Liberal de esta época.

La crisis, las políticas imperiales que nos llevan a acciones de conquista disfrazadas de “operación de exportación de la democracia”, la creación de bloques económicos que tienden a transformarse en militares, no tienen nada que ver con la Izquierda que en el fondo ha sido secuestrada por la derecha.

Los acontecimientos extraordinarios vividos durante un largo periodo han movido de forma desconcertante a las fuerzas de izquierda. Diríase que las han puesto patas arriba y que la tarea sea colocarlas en su sitio, sobre sus pies.

No podemos olvidar que a la izquierda le queda todo por hacer: 1º.- Acelerar la solución de la crisis con una política distinta a la de la Banca, es decir con reformas globales en el sistema capitalista que pongan fin a la tiranía de los mercados y aseguren la defensa del estado de bienestar. 2º.- Impedir una tercera guerra mundial, cuyos peligros son reales, causa de los conflictos hoy abiertos y de la tendencia a fortalecer alianzas estratégicas y a seguir la carrera armamentista. 3º.- Reducir la desigualdad entre el mundo rico y el mundo pobre, luchando por la defensa de los derechos humanos. 4º.- Defender el medio ambiente, situando la defensa del equilibrio ecológico del planeta en el lugar de primera importancia que le corresponde.

En definitiva hacer realidad el viejo lema: Libertad, Igualdad y Fraternidad."

viernes, 24 de febrero de 2012

JOSÉ SANDOVAL, VETERANO DE LA RESISTENCIA ESPAÑOLA


La de José Sandoval (Gijón, 1913), fallecido este sábado en Madrid a los 98 años, es una de las biografías más apasionantes del siglo XX español, por más que su gran modestia le haya hecho apartarse siempre de cuanto supusiera glorias y vanidades.

Era un intelectual y un aficionado al arte pictórico. Vivió con intensidad los problemas ideológicos que se desarrollaban entonces en el movimiento obrero y desde muy joven decidió ingresar en el Partido Comunista, en el que ha militado hasta el final de sus días.

Cuando se inició, tras el golpe de Estado de Franco, la guerra antifascista, se alistó en el V Regimiento y combatió en las fuerzas al mando de Líster en todas las batallas importantes de la Guerra Civil: cuartel de la Montaña, sierra de Guadarrama, Madrid, Brunete, Belchite, Teruel, Ebro y retirada de Cataluña. Su comportamiento ejemplar y modesto le ganó el respeto y el cariño de todos sus compañeros. Era un hombre solidario, sencillo, que tenía siempre una palabra cálida y una sonrisa para animar a sus camaradas de combate.

Terminada la guerra de España, se exilió a la Unión Soviética, donde volvió a empuñar el fusil para continuar la batalla que había comenzado aquí, la batalla por la libertad de España y del mundo contra el fascismo. Se sumó, como otros exiliados, a uno de los grupos de guerrilleros soviéticos que acosaban en la retaguardia al Ejército hitleriano.

Con su unidad, Sandoval recorrió miles de kilómetros, llegando hasta las cercanías de Praga, acosando a los alemanes en retroceso. Junto a su grupo, se unió a la Resistencia checa en la batalla por la liberación de Checoslovaquia. Ya en la paz, fue recibido como un héroe en los actos de celebración de la Resistencia checa a los que fue invitado.

Al callar las armas, Sandoval fue, durante varios años, uno de los principales redactores de Radio España Independiente. Participó en la redacción de la historia del PCE y del libro Guerra y revolución en España.

En 1964, tras el fusilamiento de Julián Grimau, aceptó por encargo del partido reforzar la dirección del trabajo clandestino en Madrid. Fue detenido, torturado y condenado a una larga pena de prisión, que le tuvo en la cárcel hasta que, muerto Franco, se promulgó la Ley de Amnistía. Ya en la legalidad, dirigió la Fundación de Investigaciones Marxistas. Nuestro más sentido pésame a su compañera, Mary, y a sus hijas Elena y Natalia.


23 DE FEBRERO DE 2012

jueves, 23 de febrero de 2012

CONTRA LA REFORMA LABORAL

En el fondo, la reforma laboral de Rajoy –y de la CEOE–, es ante todo la continuación de la política de recapitalización de los bancos que impone la Europa capitaneada por Merkel y Sarkozy que podría resumirse en estas palabras: “Todo el dinero para la banca”.

Hay que rebajar radicalmente los sueldos de los obreros, los empleados y los funcionarios; hay que enviar gente al paro y –mientras le llega el turno a las pensiones– hay que gastar menos en Sanidad y Educación a fin de que haya más dinero para los bancos. De esta manera llegará un día –se nos dice, engañándonos como si fuéramos niños– en el que los bancos tendrán dinero para dar créditos a las empresas y a las familias, recuperaremos el bienestar y volveremos a sentirnos dichosos y felices. El año pasado se decía que éste comenzaría a mejorar. Ahora se retrasa a finales del que viene. El que viene dirán que el siguiente, y así sucesivamente.

El ministro Montoro ha reconocido que la reforma laboral no va a crear empleo, lo que es tanto como admitir que la demanda en el mercado interior se va a recortar todavía más, con lo que el paro va a continuar

creciendo. Una política que va a ir prologando y agravando cada día más la crisis. Mientras la línea general de los Gobiernos sea ante todo recapitalizar la banca, dar satisfacción a lo que exigen los mercados, no habrá el dinero necesario para relanzar de verdad el crecimiento económico. Además la reforma tiende a anular el poder sindical, uno de cuyos polos esenciales es la negociación colectiva a nivel estatal. Se tiende a dejar la negociación en el nivel de la empresa, lo que da a los empresarios todas las posibilidades de imponer sus exigencias y en vez de haber un gran sindicato estatal crea cientos de pequeños sindicatos de empresas, divididos y, por consiguiente, más débiles y manejables para los empresarios. Así se introduce la división entre los trabajadores, se anula el sentimiento de solidaridad entre ellos y volvemos a un siglo atrás en las relaciones laborales.

Así se desarma a la clase trabajadora y se sustituirá la conciencia de clase por el espíritu de empresa. Son los empresarios los únicos que ganan. En una situación como ésta hay poco que negociar. Los grandes patrones y el Gobierno forman una piña. Están convencidos de que éste es el momento más propicio para dar un vuelco a las conquistas de los trabajadores durante más de un siglo de duras luchas, de acabar con el Estado del Bienestar, de poner fin a los avances del ideal de igualdad y fraternidad humana.

Es la hora de la lucha, que debe conducirse inteligentemente, sin responder a las provocaciones, pero con energía y coraje. Es la hora de convencer a los pequeños empresarios de que sus intereses son coincidentes con los de los trabajadores e incluso de convencer a los empresarios del sector productivo de que para conseguir créditos y desarrollar sus negocios es necesario una reforma global del capitalismo que convierta la banca en un servicio público. Para los sindicatos ha surgido una situación diferente a la que tenían con los Gobiernos socialistas e incluso con los de Aznar. Este Gobierno, cuando dice que va a gobernar y que si no se consigue que los agentes sociales lleguen a un acuerdo él tomará las decisiones necesarias sin vacilar, está diciendo que su propósito es hacer hoy en España lo que la Thatcher hizo hace tiempo en Gran Bretaña, que va a meter en cintura a los sindicatos.

Comprendo que los líderes sindicales tomen todas las cautelas para no caer en ninguna provocación, pero no deben generar confianza que luego va a verse desmentida por los hechos de que este Gobierno vaya a negociar seriamente. Hoy lo necesario es reforzar todavía más la unidad sindical y prepararse para una tenaz resistencia.

martes, 21 de febrero de 2012

¿VOLVEMOS A LOS TIEMPOS DEL MIEDO?

El 60% de los españoles estima que el juez Garzón es víctima de una persecución. Yo estoy entre ellos y aunque yo no lo soy tengo la satisfacción de saber que muchos reputados juristas piensan lo mismo. Pero lo más extraordinario es que más allá de nuestras fronteras, en Europa y América, por no decir en el mundo entero, la opinión pública también protesta la sentencia de nuestro Tribunal Supremo y los más prestigiosos medios de comunicación extranjeros la comentan con sorpresa y reserva.

En el caso del juez Garzón, se ha hecho un montaje sumamente aparatoso, tres juicios seguidos con cargos de lo más diverso, dando la impresión de que si no se le hundía en el primero lo sería en el segundo o en el tercero, no había escapatoria.

Consumado lo que tiene todas las apariencias de un error judicial, de una especie de caso Dreyfus a la española, comienza a levantarse una campaña en la que participan autoridades políticas y judiciales que pretenden cerrar la boca ahora a los que exponen dudas o críticas a esa sentencia. Se dice que estamos arruinando el crédito y la autoridad de uno de los poderes del Estado y que esto es un ataque a la Democracia como si se tratase de hacernos callar, de intimidarnos. ¿Es que acaso los ciudadanos no tenemos derecho a criticar la sentencia de un tribunal o cualquiera de las decisiones de uno de los poderes del Estado?

Eso es lo que sucedía en tiempos del juez Eymar, pero no lo propio de un Estado auténticamente democrático. Hasta ahora en este país hemos tenido amplia libertad para criticar a los poderes públicos. Cierto que las leyes aprobadas por el Parlamento, las sentencias de los tribunales, se han aplicado, pero unos y otros las hemos criticado con toda libertad y hemos reclamado su anulación en el ejercicio de un derecho ciudadano. Hasta aquí nadie ha ocultado sus opiniones. Hemos censurado seriamente, desde la derecha y desde la izquierda, lo que considerábamos errores del Gobierno de Rodríguez Zapatero sin que nadie se escandalizase.

Hemos puesto verde a la llamada clase política. Hemos denunciado el peligro del alejamiento entre las instituciones, los partidos políticos y el ciudadano en el curso de la crisis económica que tan intensamente sufre España. Hemos criticado algunas decisiones del Tribunal Constitucional. Últimamente, el CIS, en su encuesta de opinión, ha hecho público que el 70% de los españoles tienen poca o ninguna confianza en el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Un miembro de la familia real está bajo la seria imputación de un juez, y prensa y ciudadanos lo comentan libremente.

Y de repente se intenta cerrar la boca a los que consideran injusta la condena del juez Garzón, el hombre que procesó a Pinochet precipitando su caída, que apoyó a las víctimas de la opresión fascista en Argentina, que impulsó la causa de la rehabilitación de las víctimas del franquismo y a la vez persiguió eficazmente al terrorismo etarra, al narcotráfico, e hizo lo necesario para impedir prácticas de terrorismo de Estado defendiendo el Estado de derecho.

Se dice que Garzón violó la ley que solo admite las escuchas en los casos de terrorismo. Pero hay otros juristas, la Fiscalía del Estado, el juez Pedreira y muchos hombres de ley que aprobaron y aprueban la conducta de Garzón. Yo no soy abogado, pero pienso que la corrupción de la política por negociantes como los de la trama Gürtel ha hecho más daño al sistema democrático en España que el lacerante terrorismo de ETA. En definitiva, el Estado democrático se fortaleció luchando contra el terrorismo y ETA fue derrotada por las fuerzas de seguridad y, en definitiva, por la unión de todos los demócratas. Mientras que la corrupción ha hecho que los ciudadanos pierdan el respeto a los partidos políticos, a las instituciones y a la misma moral política, sin las cuales la democracia no funciona, suena a escándalo que la primera condena sea la del juez que inició la investigación de la trama Gürtel, que comprometió gravemente a miembros del partido que ahora gobierna.

Si se acepta generalmente que los políticos pueden llegar a corromperse, ¿cómo negar la posibilidad de que algunos abogados se dejen corromper y terminen colaborando con la trama de un delito de blanqueo de dinero, que fue la sospecha que originó la decisión de Garzón? Y por cierto, la experiencia de este proceso, a juzgar por su desarrollo hasta hoy, en absoluto ha impedido la labor de las defensas.

En las circunstancias que atravesamos, la condena del juez Garzón es también un síntoma de que la salud de nuestra democracia está tocada. Hay otros datos que acentúan la inquietud. En este país está creciendo el miedo y los españoles tenemos una larga experiencia de lo que puede ser el miedo como paralizante del espíritu cívico. Con más de cinco millones de parados, el Gobierno lanza una nueva reforma laboral que solo va a aumentar las rentas del capital para satisfacción de los bancos y a debilitar el poder sindical. Se engaña deliberadamente a los ciudadanos cuando se dice que a la larga eso creará empleo. Cualquier persona sensata sabe que una mayor rebaja de los sueldos reduce la demanda y eso provoca más paro. Pero se trata de crear la idea de que esto es una fatalidad contra la que a los ciudadanos no les queda más remedio que resignarse, lo que genera más miedo entre los que se sienten débiles.

Sobre ese estado de ánimo, el Gobierno piensa que será más fácil imponer medidas como las que la Iglesia dicte, las reglas de moral del Estado, aunque eso anule derechos humanos importantes.

Que la trama Gürtel y otras puedan quedar en la impunidad, como ha comenzado a suceder en el reciente juicio de Valencia, añade la sensación de desamparo.

Que la Academia de Historia, que parecía resignarse a corregir el diccionario de personalidades que negaba el carácter de totalitaria a la dictadura de Franco y justificaba su colaboración con el Eje fascista, de improviso anuncia que va a mantener la redacción primitiva, aumenta la sensación de que estamos retrocediendo.

Que se anuncia que criticar una sentencia como la impuesta a Garzón es una amenaza para la democracia o las intervenciones de la policía en la Puerta del Sol contra el 15-M, que hasta ahora no se habían producido, tiene que poner en guardia a la ciudadanía contra un posible peligro de involución. Hay que impedir que vuelvan los tiempos del miedo.

20 de febrero de 2012