sábado, 14 de octubre de 2017

El sindicalismo catalán y el "procés"

Uno de los éxitos más determinante del discurso del independentismo en Catalunya ha sido el haber conseguido que también algunos sectores de la izquierda y del sindicalismo en Catalunya hayan hecho suyo la repetida  idea que  “Lo nacional y lo social van unidos”, como si fuera un axioma que significa que "no hay solución a los problemas sociales sin independencia". Así lo han venido repitiendo los principales líderes del movimiento independentista y así lo  expresa también, con meridiana claridad, el MANIFIESTO de Sindicalistes de CCOO per la Independència i la República Catalana cuando afirma  “la independència de Catalunya i la construcció de la República Catalana és l’única solució per aconseguir una societat méjusta, socialment progressista i lliure”. 

Es un mensaje potente y eficaz que se repite desde todos los sectores ideológicos, sean ultra liberales o antisistema, que apuestan por la independencia. Ha servido para arraigar la idea en gran parte de la sociedad catalana, de que la esencia de los problemas sociales que padecemos y su solución se explica principalmente partiendo de dónde se ejerce el gobierno.Y no por el ideario de las políticas que se aplican. Dicho de otra manera, nos dicen que lo esencial no es si el gobierno es de derechas o de izquierdas, progresista o conservador. Así, dicen, lo determinante es si gobierna desde la Plaza Sant Jaume o desde la Moncloa. 

Lo que explica, que durante estos últimos años el eje sobre el que ha girado la discusión y la movilización social en Catalunya, también por una parte de la izquierda catalana y de las organizaciones sindicales, haya sido el conflicto territorial, respondiendo a la idea de que “lo nacional primero y lo social después”. Y ha servido para reafirmar la tesis del nacionalismo  entre amplios sectores de la clase trabajadora: ”sin independencia, nuestros males no tienen remedio”.

Esta tesis ha permitido a la derecha nacionalista, que ha gobernado durante décadas Catalunya, diluir su responsabilidad de los déficits que padecemos en aquellas materias de las que ha tenido plena responsabilidad por estar transferida sus competencias. Entre ellos el grave déficit en la enseñanza, fruto de su política elitista que ha beneficiado a la enseñanza privada, o la grave degradación urbanística de nuestro territorio, resultado de una política catalana que durante años ha favorecido la especulación, o la deficiente atención a las personas dependientes, resultado de unas prioridades de las que ha estado ausente la protección a los colectivos más necesitados, o las elevadas tasas universitarias, los escasos recursos a la investigación, las listas de espera y el deterioro en la sanidad pública.

Constituye un grave error aceptar, desde una parte desde el sindicalismo y la izquierda, que"no hay solución a los problemas sociales sin independencia”. Es aceptar la falacia del enemigo externo común y afirmar que los déficits que padecemos nosotros (Catalunya) son a causa de ellos (España), en lugar de responsabilizar a las injustas políticas económicas y sociales que han compartido el Govern de Catalunya y el Gobierno de España y que provocan  un reparto injusto de la renta y la desigualdad de oportunidades.

Como lo es aceptar que las causas de nuestros déficits están provocados por los problemas territoriales y, por ello, insistir en que sólo desde la independencia será posible la solución de los problemas de los trabajadores y las trabajadoras catalanas.

Un error que debería evitar el sindicalismo catalán, y más en concreto CC.OO y UGT como más representativos y por ello más responsables y no caer en el el error de confundir como le sucedió  a aquel bizco que veía doble, que cuando iba paseando tranquilamente por la  dehesa vio “dos” toros bravos, salió corriendo y se acercó a “dos” árboles. Lo grave es que  se subió al que no era y le cogió el toro que sí que era.

Esperemos que el sindicalismo catalán evite cometer ese grave error, por el bien de los valores e intereses que representa, de subirse,o dejar que le suban, al árbol equivocado de la independencia para evitar que nos  pille el  toro verdadero que son los problemas sociales.


Vienen jornadas trascendentales que reclaman a las dos grandes organizaciones sindicales de Catalunya, CCOO y UGT, acierto y claridad en sus planteamientos y valentía para defender su autonomía.  


domingo, 17 de septiembre de 2017

Catalunya, cuidado: hay riesgo de que se rompa la convivencia



En Catalunya vivimos tiempos de fuertes emociones, de toques de corneta, de estrategias y aventuras que nadie sabe, a ciencia cierta, cómo acabarán. Pero lo que sí sabemos ya es lo que estamos viendo estos días. Negarlo sería una irresponsabilidad. Se está sembrando el campo del virus del sectarismo que puede acabar generando una peligrosa división social.

Quien tenga dudas acerca de estos riesgos,  o considere que son exageradas las afirmaciones de este primer párrafo, sólo tiene que repasar las muchas sandeces y las delirantes fábulas que se han dicho y escrito sobre confabulaciones y conspiraciones contra Catalunya y los catalanes durante el conflicto de los vigilantes de Eulen en el aeropuerto de El Prat de Barcelona. Y, más graves todavía, las muchas estupideces que se han vertido en relación con los atentados de las Ramblas de Barcelona y Cambrils, que deberían avergonzar sólo repetirlas. Unos comportamientos que indican que estamos demasiado cerca de una peligrosa y temeraria práctica como es la exhibición de superioridad moral y el desmesurado apasionamiento con "la causa”.

Empiezan a verse nubarrones que pueden amenazar la normal convivencia social. Es evidente que está terminando la “revolución de las sonrisas” cuando aparecen las sectarias respuestas y las descalificaciones que amplios sectores nacionalistas dedican a las personas y organizaciones que ahora, ya sin complejos, han empezado a romper su silencio y a expresar su oposición a la independencia de Catalunya, o incluso hacia aquellos, partidarios del derecho de autodeterminación pero que anuncian que no piensan participar en el 1 de Octubre, por entender que no tiene las garantías democráticas suficientes.

Es precisamente las muchas iniciativas que en estos días están surgiendo desde diferentes ámbitos en toda Catalunya, que  rompen ese largo silencio  que ha servido para disimular la discrepancia. Lo que provoca esas duras reacciones que marchitan ese "buen humor" del que tanto han venido alardeando los sectores independentistas  durante estos años.

Quizás lo que de verdad, se descubre en estos días, es que en realidad lo que ha facilitado esa imagen de buen rollo y “germanor”  ha sido precisamente el silencio mantenido durante estos largos años por parte del sector de catalanes y catalanas que no participan de la causa independentista. Quizás el mérito de esta ausencia de división social en Catalunya tenemos que buscarlo en el fair play de esa otra mitad de la ciudadanía catalana, no independentista, que se ha tragado en silencio y educadamente la incomodidad y anomalía que representa que las instituciones públicas en Catalunya les ignoren sistemáticamente.  

Quizás es ese fair play el que ha garantizado la falta de crispación porque ha decido convivir, sin darle mayor importancia, con la invasión abusiva, por parte de las instituciones de mayoría independentista, de los espacios públicos que compartimos toda la ciudadanía - independentistas y no independentistas- como han hecho con sus  banderas “esteladas” en ayuntamientos y rotondas, en muchos casos tan inmensas y ridículamente exageradas como la que ondea en la Plaza Colón de Madrid. 

Quizás ha sido el silencio de esa otra mitad de la población lo que permite explicar la tranquila convivencia social de estos últimos años y el que ha permitido presentar una Catalunya irreal, obviando con ello la comprobación de que las dificultades del proyecto de secesión no están fuera de Catalunya. Porque están en la de propia sociedad catalana de la que al menos la mitad se niega a fracturarse y a ver la solución de sus problemas fuera de España y Europa.

Por todo ello no está de más advertirnos de que “cuidado que se está rompiendo la convivencia” cuando se rompen o se ignoran las reglas de juego compartidas. Ya que, como escribía el 21 de noviembre de 2000 en un breve artículo Rosa Montero en el diario El País, “el sistema democrático no es más que un inmenso, hermoso, transparente castillo de naipes. Se sostiene en el aire de milagro, no apoyado en la fuerza bruta, sino en el respeto colectivo a la palabra dada; en la aceptación, libre y generosa, de las reglas del juego”, y continuaba diciendo: “Que no se nos olvide esa fragilidad en la joven España”.


Así que atención, porque parece que los  catalanes y catalanas que callaban han decido hablar.

lunes, 11 de septiembre de 2017

El discurso de Joan Coscubiela

Al escuchar el discurso de Joan Coscubiela del día 7 de septiembre en el Parlament de Catalunya, y ver las caras de susto de los miembros del Govern de la Generalitat, empezando por su President sentado en primera fila. Un discurso que se ha convertido en una pieza para la historia del Parlament  de Catalunya y que ha provocado la reacción inmediata de amplios sectores y notables líderes del mundo del  independentismo con duros ataques y la descalificación inmediata, cuando no el insulto hacia el portavoz parlamentario de Catalunya Sí que es Pot

Un discurso, y una escena en el Parlament, que me recordaron  una  historia sobre el valor de las leyes y la democracia que hace un par de años colgó en su muro una amistad de  Facebook. Una historia, que como el discurso de Joan Coscubiela, nos advierte del riesgo de no respetar las reglas y el abuso de poder y, por ello, de la importancia de defenderlas como base de la convivencia democrática.

La historia dice así:

El primer día de clase, un profesor de “Introducción al Derecho” entró en el  aula y preguntó el nombre del estudiante que estaba sentado en la primera fila:
- ¿Cuál es su nombre?.
- Mi nombre es Nelson, señor.
-¡Fuera de mi clase y no vuelva nunca más! – Gritó el maestro desagradablemente.
Nelson estaba desconcertado. Cuando volvió en sí, se levantó rápidamente recogió sus cosas y salió de la habitación.
Todo el mundo estaba asustado e indignado, pero nadie habló.
-¡Muy bien! – Vamos a empezar, dijo el profesor.
-¿Para qué sirven las leyes? preguntó el maestro – los estudiantes seguían asustados, pero poco a poco empezaron a responder a su pregunta:
-Para tener un orden en nuestra sociedad.
No! Respondió el profesor.
-Para cumplirlas.
No!
-Para que las personas equivocadas paguen por sus acciones.
No!
-¿Alguien sabe la respuesta a esta pregunta!
Una muchacha habló con timidez:- para que se haga justicia
 –¡Por fin! Es decir, por la justicia.
-Y ahora, ¿qué es la justicia?
Todos empezaron a molestarse por la actitud tan vil del profesor, pero sin embargo, continuaron respondiendo:
-          A fin de salvaguardar los derechos humanos
-          Bien, ¿qué mas ? – preguntó el maestro.
-          Para diferenciar el bien del mal, para recompensar a aquellos que hacen el bien…
 Ok, no está mal, pero respondan a esta pregunta:
-          “¿Actué correctamente al expulsar a Nelson del aula?”
Todos estaban en silencio, nadie respondió.
- Quiero una respuesta por unanimidad!
- ¡No! – Todos contestaron con una sola voz.
- Se podría decir que he cometido una injusticia?
--¡Sí!
-¿Y por qué nadie hizo nada al respecto? Para qué queremos leyes y reglas, si no tenemos la voluntad necesaria para practicarlas? Cada uno de ustedes tiene la obligación de hablar cuando es testigo de una injusticia. Todos. ¡No vuelvan a estar en silencio, nunca más! Vayan a buscar a Nelson – dijo. Después de todo, él es el maestro, yo soy un estudiante de otro período. Aprendan que cuando no defendemos nuestros derechos, se pierde la dignidad y la dignidad no puede ser negociada.

Cuando escuché las palabras de Joan Coscubiela, advirtiendo al President del Govern y a la Presidenta del Parlament de que "es muy grave cogerle el gusto a la antidemocracia y al autoritarismo", sentí un orgullo profundo por haber compartido con Joan muchos años de militancia sindical y política, y me recordó al profesor que preguntó a sus alumnos: ¿Para qué queremos leyes y reglas, si no tenemos la voluntad necesaria para practicarlas? Y les recuerda que cada uno de nosotros tenemos la obligación de hablar cuando somos testigos de una injusticia.

Así  que Joan, como dice la ranchera, "no te arrugues cuero viejo, que te queremos de tambor".


domingo, 20 de agosto de 2017

15 DIES A BRUSSEL•LES AMB PAU i EL CHU CHU TREN

Ha de ser màgia que uns sons que amb prou feines entens et despertin els cinc sentits que fa que els repeteixis com un lloro amb teatral entonació tal com si fossin una seriosa i intima conversa.

Ha de ser màgia el que de cop i volta et transportin a una nova dimensió quan escoltes: Avi! , Avi,! Avi! com si fos el crit d'un seguidor anomenant a l'ídol del seu equip. Un crit que fa que tu tanquis els ulls, respires fons, i et diguis per a tu mateix: atenció!, que aquest sóc jo. I aquest individu que crida és el personatge que et fa sentir el tipus més afortunat de l'univers.

Però, sents que estas sol davant del perill quan ell va corrent cap a tu com un huracà de somriures i baves. Aquí estàs tu, preparat, com aquest parallamps en la tempesta, per rebre la desbordant energia que com una guspira que de sobte et converteix en nen.

Màgia, màgia, perquè s'atura el temps i fa desaparèixer l'espai.

Màgia perquè fa que el món sencer es concentri en aquest instant, que es juntin el teu passat, el teu present i, sobretot, el teu futur. Que tot, absolutament tot el que sents és en els teus braços, agafat de la mà o jugant a la pilota.

Màgia de la bona, de la que fa que només repeteixis amb ell, una vegada i una altra, Chu Chu Tren! Chu Chu Tren! Així, de cop i volta et converteixes en una vella màquina de vapor fumejant, i vegis el tren, en les tres caixes de cartró lligades o en els quatre llapissos posats un rere l'altre o a terra amb les seves vies i vagons de fusta y de colors o en els carrers de Brussel·les en el que si pugen i baixen passatgers. Tots són el Chu Chu tren.

Tots són el “Chu Chu Tren de la felicitat", perquè tots són el tren del Pau i també del seu Avi.

Aixi que, visca totes les iaies i els avis del món !

Agost 2017

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Debe ser magia que unos sonidos que apenas entiendes te despierten los cinco sentidos que hace que los repitas como un loro con teatral entonación tal como si fueran una seria e intima conversación.

Debe ser magia lo que de repente te transporten a una nueva dimensión cuando escuchas: Avi! , Avi ,! Avi! como si fuera el grito de un seguidor llamando al ídolo de su equipo. Un grito que hace que tú cierres los ojos, respiras fondo, y te digas para ti mismo: atención !, que este soy yo. Y ese individuo que llama es el personaje que te hace sentir el tipo más afortunado del uniré

Pero, sientes que estás solo ante el peligro cuando él corriendo hacia ti como un huracán de sonrisas y babas. Aquí estás tú, preparado, como este pararrayos en la tormenta, para recibir la desbordante energía que como una chispa que de pronto te convierte en niño.

Magia, magia, porque se detiene el tiempo y hace desaparecer el espacio.

Magia porque hace que el mundo entero se concentre en ese instante, que se junten tu pasado, tu presente y, sobre todo, tu futuro. Que todo, absolutamente todo lo que sientes está en tus brazos, de la mano o jugando a la pelota.

Magia de la buena, de la que hace que repitas con él, una y otra vez, Chu Chu Tren! Chu Chu Tren! Así, de repente te conviertes en una vieja máquina de vapor humeante, y ves el tren, en las tres cajas de cartón atadas o en los cuatro lápices puestos uno tras otro o en el suelo con sus vías y vagones de madera y de colores o en las calles de Bruselas en el que si suben y bajan pasajeros. Todos son el Chu Chu tren.

Todos son el “Chu Chu Tren de la felicidad”, todos son el Tren de Pau y también de su avi.

Asi que, ¡viva todas las abuelas y los abuelos del mundo!


domingo, 13 de agosto de 2017

LA INDEPENDENCIA DE CATALUNYA Y LOS SINDICATOS

Es cierto que la fábrica ha perdido centralidad en la vida social y el trabajo    protagonismo en el conflicto social, y con ello, al menos en nuestro país, la clase trabajadora como colectivo ha ido disminuyendo su protagonismo como sujeto político. Un ejemplo evidente lo vemos en el débil papel que está jugando el sindicalismo en el terremoto político y social que está representando el proceso secesionista que se vive en Catalunya, convertido en el centro de debate social y el tema central en los medios de comunicación, mañana, tarde y noche, tanto en Catalunya, como en el resto de España.

También en el hecho de que, hasta ahora, el sindicalismo ha pasado de puntillas sobre el debate de la independencia de Catalunya. No ha ido más allá de pronunciamientos y declaraciones genéricas de los principales líderes de CCOO y UGT sobre legalidades y formalismos, repitiendo tópicos y lógicos llamamientos al diálogo y a la negociación, o afirmando, como es lógico el respeto a la pluralidad de las opiniones individuales que puedan tener cada uno de sus afiliados y afiliadas, favorables o no a la independencia de Catalunya, o partidarios de participar, o no, en el “referéndum” convocado para el próximo 1 de octubre.

Las dos grandes Confederaciones Sindicales tienen aún pendiente debatir, reflexionar y dar a conocer sus opiniones sobre los efectos y las consecuencias que puede tener la independencia de Catalunya para la clase trabajadora de España y de Catalunya y también para su ideario y práctica de sindicato de clase. Sorprende que  este debate haya estado prácticamente ausente en los procesos congresuales que durante estos últimos 24 meses han celebrado todas las estructuras sectoriales y territoriales de CCOO y UGT.

La pregunta es, ¿qué ha cambiado y en qué se ha modificado el ideario y las prioridades de CCOO y UGT desde aquel Plan Ibarreche del año 2005? En aquella ocasión ambos sindicatos lo debatieron profusamente en sus órganos de dirección y se configuraron mayorías y minorías con opiniones diversas, como es lógico en organizaciones plurales. Pero ambos sindicatos fueron claros y contundentes, y juntos ejercieron un fuerte liderazgo en el rechazo de aquel Plan, un Plan que en sus objetivos era idéntico al que hoy estamos viviendo con el anuncio de “secesión” de Catalunya tras el 1 de octubre.

¿Qué ha cambiado en el movimiento sindical en España para que hoy parezca lejano  que se pudiera repetir aquel Manifiesto, encabezado por Marcelino Camacho y Nicolás Redondo, ex secretarios generales  de CCOO y UGT, titulado ¡Sí, tenemos que decidir!.En respuesta a la propuesta, también de secesión, del nacionalismo vasco que representabael Plan Ibarreche declaraban:

“Oponernos a los intentos de fragmentación de España, sea por cualquier vía (Yugoslavia o Checoslovaquia). Proyectos que se amparan hoy en la perversión que identifica la defensa de la unidad de España con el franquismo. Esto no sólo es una falacia, sino que constituye una traición a la memoria de millones de demócratas, librepensadores, republicanos, socialistas, comunistas, anarquistas y nacionalistas democráticos que estuvieron dispuestos a dejar su vida por la defensa de la libertad y la construcción de un proyecto común para todos los ciudadanos españoles

Y defender la libre y solidaria unidad del conjunto de nacionalidades y regiones de España, desde el respeto a su pluralidad y autogobierno, como el mejor medio para aumentar el progreso y la libertad de cada uno de sus territorios y ciudadanos. Debilitar su cohesión, fomentar la fragmentación o conciliar con ello, no beneficia a la “Europa de los pueblos” sino a la de las grandes potencias que aumentan su poder a costa de la desarticulación o la división de los países.”.

Esperemos que por el bien del mundo del trabajo ambos sindicatos recuperen pronto la iniciativa en este proceso impulsado por el nacionalismo catalán, que, si bien está cargado de emociones y para muchos de buenas intenciones, está también lleno de engaños. Y que, por el bien y el futuro del sindicalismo de nuestro país,  párrafos iguales o parecidos a los que firmaron hace doce años Camacho y Redondo no suenen hoy extraños para el movimiento sindical español y catalán.



sábado, 1 de julio de 2017

Olé Paco Carbonero: Viva Comisiones Obreras

Joaquim González Muntadas
Director Ética Organizaciones SL


El Maestro preguntaba a una madre:
«¿Cómo está tu hija?».
«¿Mi hija? ¡No sabes la suerte que ha tenido! Se casó con un hombre maravilloso que le ha regalado un coche, le compra todas las joyas que quiere y le ha dado un montón de sirvientes. Incluso le lleva el desayuno a la cama y la permite levantarse a la hora que quiera. Un verdadero encanto de hombre!».
«¿ Y tu hijo?»
«Ése es otro cantar. . . ! ¡ Menuda lagarta le ha caído en suerte! El pobre le ha regalado un coche: la ha cubierto de joyas y ha puesto a su servicio no sé cuántos criados. . . y ella se queda en la cama hasta el mediodía! Ni siquiera se levanta para prepararle el desayuno. . . !».

Esta breve historia, de las centeneras que escribió el jesuita y contador de cuentos Anthony de Mello (India 1931-1987), explica, con su habitual sencillez que, al valorar un mismo o parecido hecho, las simpatías o los intereses de cada uno tienen mucho peso

Así que, consciente del riesgo de que muchas personas vean un ejemplo más de esa “doble vara de medir”, creo que es  justa y valiente la respuesta de CCOO de Andalucía, de “apoyo total y absoluto” a Paco Carbonero quien, hasta hace pocas semanas, fue su secretario general.  Así lo ha escrito en un COMUNICADO ante el Auto Judicial en el que se le incluye  como investigado, que se hizo público, el pasado 28 de junio, día de apertura del XI Congreso Confederal de CCOO.



La decisión tomada por el Congreso es valiente porque ha preferido mirar de frente y explicar los hechos y con ellos la raíz del conflicto laboral. Como refleja el propio auto judicial, el comportamiento del sindicato y el de Paco Carbonero es correcto puesto que no tuvo ninguna actuación directa en los hechos que sean constitutivos de delito alguno, a pesar del riesgo de esta decisión que puede llevar a la incomprensión en muchas personas, en unos  casos sincera y, en otras,  interesada.  O incluso de cierta incongruencia y contradicción con lo que, seguro, en más de una ocasión, CCOO habrá expresado o incluso criticado,  hechos que muchos pueden comparar o ver como similares.

Pero ahí está precisamente la valentía de asumir la incomodidad de esta contradicción, tanto de Paco Carbonero, pues quien le conoce sabe de su honradez y escasa ambición por los cargos, como de CCOO de Andalucía y de toda España. Y no resolverlo triturando el honor de esta persona, aunque nadie dudara de su honorabilidad y, por lo tanto, haciendo precisamente  lo contrario de lo que se piensa y que la evidencia de los hechos demuestran.

El XI Congreso ha tomado una decisión valiente y también incómoda, precisamente en un día transcendental para su futuro donde se elige el equipo que deberá dirigir la organización los próximos cuatro años. Y ha decidido,  mirar de frente a su afiliación y a la sociedad para defender y  explicar el trabajo hecho en aquel difícil conflicto laboral de hace 12 años conocido como la Faja Pirítica de Huelva.

El Congreso ha decidido mantener a Paco Carbonero en la candidatura de la Comisión Ejecutiva Confederal, tal como estaba previsto.  Un decisión sustentada  por la fuerza que da la razón de saber y conocer su honradez, como dijo Ignacio Fernandez Toxo en su discurso a los delegados y delegadas del Congreso: La única actuación de Carbonero en relación con aquella asociación fue poner su firma para la constitución y a partir de aquel momento dejó de actuar”.

CCOO ha tomado la decisión más difícil e incómoda, por la que seguro va a recibir críticas e incomprensiones que se podría haber ahorrado si hubiera tomado la contraria, pero es precisamente en momentos como estos, cuando se decide poner  por delante la ética a la estética de la comodidad y el aplauso, donde se miden los verdaderos líderes y se demuestran las organizaciones decentes en las que vale participar.


Por esto Ole Paco y viva CC.OO.